El despertar forzoso: Europa ante el espejo de una OTAN sin EEUU
- Telediario Digital
- hace 3 horas
- 3 Min. de lectura
Durante ocho décadas, Europa ha dormido bajo un "paraguas de seguridad" tejido en Washington. Sin embargo, el panorama de 2026 ha transformado lo que antes era una advertencia retórica en una urgencia existencial.

La posibilidad de una Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sin el músculo estadounidense —ya sea por un repliegue aislacionista o por un giro estratégico hacia el Indo-Pacífico— obliga al viejo continente a responder una pregunta postergada por generaciones: ¿Puede Europa defenderse a sí misma?
1. El fin de la dependencia estratégica
La salida de los Estados Unidos de la arquitectura de defensa europea no solo restaría el 70% del gasto militar de la alianza; desmantelaría también la columna vertebral logística, de inteligencia y, lo más crítico, el paraguas nuclear. Sin el mando del Supreme Allied Commander Europe (tradicionalmente un general estadounidense), Europa enfrenta una crisis de liderazgo y coordinación sin precedentes. Lo que se espera de Europa en este escenario es una transición acelerada hacia la "Autonomía Estratégica". Esto implica que la Unión Europea debe dejar de ser solo un gigante comercial para convertirse en un actor militar coherente.
El reto no es solo gastar más —se estima que el gasto en defensa alcanzará los 381.000 millones de euros en 2025— sino gastar mejor, eliminando la fragmentación de sistemas de armas que hoy debilita su operatividad.

2. Los tres pilares de la nueva defensa Europea
Para sobrevivir sin el apoyo de Washington, Europa está articulando su respuesta en tres frentes críticos: Rearme Industrial y Tecnológico: Iniciativas como el European Defence Fund (EDF) y la estrategia "ReArm Europe" buscan modernizar los ejércitos y reducir la dependencia de proveedores externos. Se espera que Europa desarrolle capacidades propias en áreas donde hoy es vulnerable, como el transporte estratégico, la vigilancia satelital y la defensa antimisiles. Liderazgo de las Potencias Nucleares: Sin la disuasión de Estados Unidos, la mirada se posa sobre Francia y el Reino Unido. El "paraguas" pasaría a depender de la capacidad de París de europeizar su fuerza de disuasión (force de frappe), un debate político sensible que marcará la cohesión del continente. Cohesión frente a Rusia: La ausencia de Estados Unidos envalentona las ambiciones del Kremlin. Se espera que Europa fortalezca su flanco oriental, donde países como Polonia ya están invirtiendo más del 4% de su PIB en defensa. La unidad será la única moneda de cambio frente a posibles tácticas de fragmentación rusas.
3. El costo de la libertad
La independencia militar tiene un precio astronómico. Estudios recientes del IISS sugieren que reemplazar las capacidades convencionales de Estados Unidos en suelo europeo podría costar hasta 1 billón de dólares en una década. Este esfuerzo fiscal pondrá a prueba el contrato social europeo, obligando a los gobiernos a elegir entre el Estado del bienestar y el Estado de seguridad.
El escenario de una Europa sin Estados Unidos en la OTAN no significa necesariamente el fin de la defensa colectiva, sino su "europeización" forzada. Lo que el mundo espera es ver si Europa puede transformar su diversidad en una estructura de mando unificada o si, por el contrario, regresará a las desconfianzas nacionales del siglo XX.
La soberanía europea ya no es una opción ideológica; es la única estrategia de supervivencia en un orden mundial donde el protector de ayer se ha vuelto, en el mejor de los casos, un aliado distante.

Pablo M. Wehbe – Profesor UNRC-UNVM-UCC
Columnista de Temas Internacionales en Canal 13

