El Engranaje del Horror: El Contexto Internacional del Golpe de 1976
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El 24 de Marzo de 1976 no fue un rayo en un cielo despejado, sino el resultado de una tormenta gestada en los centros de poder global. Para comprender la profundidad de la tragedia argentina, es imperativo levantar la vista de las fronteras y observar un mundo rígidamente dividido por la Guerra Fría, donde la lógica de la confrontación entre bloques prevalecía sobre cualquier principio democrático o respeto por los derechos humanos.
La Doctrina de Seguridad Nacional: El Enemigo Interno
Desde la década de 1960, el gobierno de los Estados Unidos impulsó en América Latina la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN), una estrategia militar diseñada para contener la expansión del comunismo tras la Revolución Cubana. Esta doctrina redefinió el rol de las Fuerzas Armadas: su misión ya no era defender las fronteras nacionales de agresiones externas, sino combatir al "enemigo interno".
Bajo esta premisa, cualquier disidencia política, actividad gremial o pensamiento crítico era catalogado como "subversión". Las escuelas de instrucción militar, como la Escuela de las Américas, funcionaron como centros de formación donde los oficiales latinoamericanos aprendieron técnicas de contrainsurgencia y tortura, legitimadas por la necesidad de salvaguardar el "estilo de vida occidental y cristiano".
El Plan Cóndor: Terrorismo de Estado Sin Fronteras
El golpe en Argentina fue una de las últimas piezas de un rompecabezas regional de autoritarismo. Para 1976, gran parte del Cono Sur ya estaba bajo botas militares: Brasil (1964), Uruguay (1973), Chile (1973) y Paraguay (desde 1954). Esta homogeneidad ideológica permitió la creación de la Operación Cóndor, una asociación ilícita entre las dictaduras de la región —supervisada y apoyada por los servicios de inteligencia estadounidenses— para coordinar la persecución, el secuestro y el asesinato de opositores políticos más allá de las fronteras nacionales.
Documentos desclasificados han confirmado que la administración de Gerald Ford, con Henry Kissinger a la cabeza de la diplomacia, estaba plenamente informada del plan de exterminio y lo consideraba un mal necesario para proteger los intereses económicos y políticos de Washington en el hemisferio.

La Crisis del Petróleo y el Nuevo Orden Económico
El contexto internacional también presentaba una faceta económica asfixiante. El impacto de la crisis del petróleo de 1973 disparó los costos de importación y cerró los mercados europeos para las exportaciones argentinas, debilitando la gestión de Isabel Perón. La inestabilidad interna fue la excusa perfecta para que sectores financieros internacionales y organismos de crédito vieran con buenos ojos un régimen "ordenador" que implementara políticas de desmantelamiento del Estado y apertura de mercado.
El Golpe de 1976 fue ejecutado por manos locales, pero su guion y financiamiento tuvieron una impronta transnacional. Argentina fue el campo de batalla de una guerra global que no se libraba entre ejércitos regulares, sino mediante el terrorismo de Estado sobre la población civil. Reconocer este contexto no diluye la responsabilidad de los perpetradores internos, pero permite entender que la memoria, la verdad y la justicia son banderas que deben sostenerse también frente a las presiones de los poderes globales que, ayer como hoy, intentan decidir el destino de nuestras democracias.
Pablo M. Wehbe – Profesor UNRC-UNVM-UCC
Columnista de Temas Internacionales en Canal 13

