Menos nacimientos, menos ventas: el impacto silencioso que golpea a los comercios locales
- Telediario Digital
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La baja sostenida de la natalidad empieza a tener efectos concretos en la economía cotidiana. Comerciantes de Río Cuarto advierten una fuerte retracción en la venta de ropa escolar e infantil y hablan de un cambio estructural que ya obliga a reconvertir negocios.
La caída de la natalidad dejó de ser solo un dato estadístico y empezó a sentirse con fuerza en el comercio local. En Río Cuarto, rubros directamente vinculados a la primera infancia y a la escuela atraviesan un escenario de ventas en baja que preocupa a quienes viven del consumo cotidiano.
“Antes veías embarazadas todo el tiempo en la calle, cochecitos por todos lados. Hoy eso no pasa más”, describe Ariel Zurletti, comerciante con más de tres décadas en el rubro textil. Según explica, la merma en la natalidad se traduce de manera directa en menos ventas de ropa para bebés y uniformes escolares.
Zurletti asegura que el fenómeno comenzó a notarse con claridad hace unos diez años y se profundizó en el último tiempo. “Yo trabajé años donde sabía quién estaba embarazada porque venía al local. Eso hoy desapareció. No se ven más mujeres embarazadas comprando ropa ni familias preparando el inicio escolar”, señala.

El impacto no es menor para los pequeños y medianos comercios. La caída de la demanda obliga a replantear el modelo de negocio, diversificar productos e incluso absorber rubros completos.
“El local de ropa de trabajo va a terminar sosteniendo al de ropa escolar. Es una realidad que ya estamos viviendo”, reconoce.
A este contexto se suma otro golpe: decisiones institucionales que afectan directamente a los comerciantes. Zurletti relató el caso de un colegio que, sin previo aviso, dejó de comprar uniformes al comercio local tras años de trabajo conjunto.
“Quedamos con mercadería preparada y familias que dependen de este trabajo. Nadie avisó nada”, lamentó.
El escenario abre un interrogante más amplio: cómo una tendencia demográfica impacta en la economía real de las ciudades del interior. Menos nacimientos no solo modifican el sistema educativo o la planificación social, también golpean de lleno a las economías regionales, al empleo y al comercio de cercanía, que hoy intenta sobrevivir en un contexto cada vez más adverso.

