En Bariloche, el “sapito” saltó a lo grande: tuvo su primer campeonato nacional de adultos
- Telediario Digital
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Más de 70 participantes se reunieron en la playa Sin Viento del lago Moreno para disputar el primer campeonato argentino de “sapito”. El ganador logró 18 rebotes y desató la ovación del público.
El fin de semana extra largo dejó una postal inesperada en San Carlos de Bariloche: el tradicional juego de arrojar piedras planas al agua tuvo su primer campeonato nacional de adultos. La cita fue en la playa Sin Viento del lago Moreno, donde más de 70 competidores —entre amateurs y expertos— se animaron a medir destreza frente a cientos de curiosos.
El desafío era simple, pero no tanto: lograr la mayor cantidad de rebotes sobre la superficie del agua. Y hubo un nombre que se llevó los aplausos. El ganador consiguió que su piedra hiciera 18 saltos perfectos, una marca que lo consagró en esta primera edición formal del torneo.

Desde una balsa, observando cada lanzamiento con ojo clínico, estaba Phill Bloxham, un aficionado galés que viajó especialmente desde Pembrokeshire, Reino Unido, para oficiar de jurado. Trajo 14 kilos de piedras seleccionadas y presume marcas no oficiales que superan los 60 rebotes. Su presencia le dio un condimento internacional a una práctica que, aunque parece simple, exige técnica milimétrica.
Porque hacer “sapito” no es solo tirar una piedra. Requiere elegir piezas planas y lisas, sujetarlas con precisión y lanzarlas casi paralelas al agua, con el ángulo justo y el giro adecuado. La física también tiene su historia: en el siglo XVIII, el científico italiano Lazzaro Spallanzani estudió por qué las piedras logran “volar” sobre el agua antes de hundirse.

El juego es milenario. En la Antigua Grecia ya se practicaba bajo el nombre de epostrakismos, y en Inglaterra se lo conoció como “Ducks and Drakes”. Hoy tiene récords mundiales: el estadounidense Kurt Steiner logró 88 rebotes certificados por Guinness en 2013.
En Bariloche, claro, el objetivo fue más terrenal, pero igual de celebrado.
Organizado por Cerveza Patagonia, el campeonato convirtió un pasatiempo de playa en un evento con reglas, jurado y público. Y dejó una certeza: a veces, los juegos más simples son los que despiertan las mayores pasiones.
¿Habrá segunda edición? Después de la convocatoria y el entusiasmo que generó, todo indica que el “sapito” podría volver a saltar… y cada vez más alto.

