El consumo se desploma y el interior paga el costo más alto
- Telediario Digital
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Según cifras del INDEC, el consumo en supermercados retrocedió más del 22% en dos años. Pero al excluir a la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, el ajuste es todavía mayor: panaderías, almacenes y bebidas registran derrumbes históricos en el interior del país.

Los números oficiales vuelven a ponerle cifras a una percepción que se repite en cada ciudad del interior. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, el consumo de alimentos en supermercados cayó un 22,1% a nivel nacional, medido por volumen de productos. La baja incluye a Capital Federal y al Gran Buenos Aires, pero el promedio esconde una realidad más dura tierra adentro.
En el total país, las bebidas registraron una caída cercana al 24%, el rubro almacén retrocedió alrededor del 20% y la panadería perdió más de una cuarta parte de sus ventas. En lácteos, la merma fue del orden del 35% en productos como leche y quesos, mientras que la carne mostró un retroceso cercano al 18%.
Cuando se excluye a CABA y al Gran Buenos Aires, el panorama empeora. En el interior del país, la venta de bebidas cayó casi 27%, el almacén más del 20% y la panadería rozó un derrumbe del 30% en apenas dos años. Son cifras que muestran que el ajuste no se distribuye de manera uniforme y que el consumo se retrae con mayor fuerza fuera del principal centro urbano.
El dato no es menor: en casi todos los rubros, la caída del consumo en el interior supera al promedio nacional. La excepción parcial son los lácteos, donde la baja fue algo menor que en el total país, aunque sigue siendo profunda. En carnes, el retroceso también fue significativo, con una contracción del 17% en las provincias por fuera del AMBA.
La lectura política y económica es clara. La pérdida del poder adquisitivo impacta con más fuerza en las economías regionales, donde los ingresos son más bajos y los márgenes de ajuste, más estrechos. Mientras el debate público sigue concentrado en Buenos Aires, los datos muestran que el interior argentino se ajusta más, consume menos y absorbe una parte desproporcionada de la crisis.
El resultado es un país que, lejos de volverse más federal, profundiza sus asimetrías: menos consumo, menos actividad y más presión social en el extenso territorio que vive fuera del centro porteño.

