El 70% de las rutas nacionales está en mal estado y crece la alarma en el interior del país
- Telediario Digital
- hace 7 horas
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Un informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional advierte que siete de cada diez rutas del país presentan un deterioro severo. Provincias productivas alertan por el impacto en la seguridad vial, la economía regional y el transporte de cargas.
Según un relevamiento presentado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional, el 70% de las rutas nacionales se encuentra en mal estado. El diagnóstico vuelve a poner en agenda una problemática estructural que atraviesa a todo el país y que se profundiza con la paralización de obras, la falta de mantenimiento y la incertidumbre sobre el futuro del sistema vial.

El informe detalla situaciones críticas en corredores estratégicos: la Ruta Nacional 33, entre Buenos Aires y Santa Fe, con fallas estructurales severas; la Ruta 151, clave para el acceso a Vaca Muerta, en estado de abandono; y extensos tramos de rutas patagónicas con calzadas y banquinas deterioradas. A esto se suman las rutas 119, 120 y 121 en el noreste argentino, con pérdida de integridad vial que afecta tanto al tránsito local como al comercio internacional.
En la provincia de Buenos Aires, la situación no es distinta. Las rutas 5 y 7 concentran fuertes críticas por obras paralizadas, señalización deficiente y peajes elevados que no se traducen en mejoras concretas.
En algunos tramos, los propios usuarios las denominan “rutas de la muerte”, por la cantidad de siniestros registrados y la ausencia de condiciones mínimas de seguridad.

El deterioro vial no solo expone un problema de infraestructura: tiene consecuencias directas sobre la producción y las economías regionales. El transporte de cargas pesadas, fundamental para la actividad agroindustrial, acelera el desgaste de las calzadas y encarece los costos logísticos.
Provincias como Río Negro, La Pampa y Neuquén ya conformaron un foro regional para visibilizar el impacto sobre la competitividad y la seguridad vial.
En paralelo, el debate político se intensifica. La disolución de Vialidad Nacional durante la gestión de Javier Milei y la apuesta a esquemas de participación privada reavivan discusiones históricas sobre el rol del Estado en la infraestructura.
Mientras tanto, las cifras de siniestros viales siguen en aumento y el interior vuelve a quedar en el centro de una discusión que excede gobiernos y gestiones, pero que se cobra vidas todos los años.

