"Don Chatarrín de los Tubitos Caros", "Don Gomita Alumínica" y el "Señor Lengua Floja": Milei escala el conflicto con la industria
- Telediario Digital

- 26 feb
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El Presidente volvió a cruzar a referentes industriales tras el cierre de Fate y las confesiones sobre márgenes extraordinarios en el mercado de neumáticos. La disputa se da en medio del debate por la reforma laboral y la apertura de importaciones.

La tensión entre el Gobierno nacional y parte del empresariado industrial sumó un nuevo capítulo. El presidente Javier Milei publicó en sus redes un mensaje titulado “Batalla cultural”, donde agradeció irónicamente a tres ejecutivos a quienes responsabiliza por haber encarecido productos al amparo del proteccionismo.
Los apodos no pasaron desapercibidos. “Don Chatarrín de los Tubitos Caros” apuntó contra Paolo Rocca, titular del Grupo Techint; “Don Gomita Alumínica” aludió a Javier Madanes Quintanilla, dueño de Fate y Aluar; y “el Señor Lengua Floja” hizo referencia a Roberto Méndez, quien admitió que en el sector de neumáticos llegaron a remarcar con márgenes del 60% o 70% durante las restricciones a las importaciones.
El trasfondo es más profundo que un cruce en redes. El cierre de la planta de Fate, con más de 900 despidos, coincidió con el debate por la reforma laboral. Desde el oficialismo deslizaron que la decisión tuvo una intencionalidad política. En paralelo, la disputa con Techint se vincula a la licitación para proveer caños para el gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa rionegrina, adjudicada a una firma extranjera con una oferta más baja.
El conflicto revela una discusión politica: apertura comercial versus defensa de la industria nacional. Desde la Casa Rosada sostienen que la competencia internacional obligará a “adecuar rentabilidades”. Del otro lado, las empresas advierten sobre competencia desleal y presión impositiva récord.
El impacto no es abstracto. Provincias industriales como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe sienten el efecto directo en empleo y cadenas productivas. En el caso del aluminio y el acero, la tensión también alcanza a economías regionales que dependen de grandes plantas para sostener actividad y exportaciones.




