Tatuajes, trabajo y prejuicios: qué dice un estudio sobre cómo impactan en la vida laboral
- Telediario Digital
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Un estudio del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa muestra que más de la mitad de los argentinos tiene tatuajes, pero que el ámbito laboral sigue siendo el espacio donde persisten mayores prejuicios.

Los tatuajes dejaron de ser una rareza hace tiempo, pero todavía generan debate cuando se los cruza con el mundo del trabajo. Un reciente informe del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa pone números a una discusión que atraviesa generaciones: ¿tener tatuajes afecta las oportunidades laborales?
Según el estudio, seis de cada diez argentinos están tatuados, y el fenómeno comienza temprano. El 50% se hizo su primer tatuaje antes de los 25 años y un 24% incluso antes de cumplir los 18. Además, el 30% de los encuestados tiene más de seis tatuajes, mientras que solo el 10% posee uno solo, lo que confirma que, para muchos, tatuarse es un camino sin retorno.
Las zonas más elegidas son brazos y piernas, lugares visibles que, según el informe, pueden influir en entrevistas laborales y evaluaciones profesionales. Aunque el 64% de las personas afirma que los tatuajes no le generan una impresión negativa, un 9% reconoce una percepción desfavorable, asociada principalmente a prejuicios sobre profesionalismo.
El dato más contundente aparece cuando se analiza el mundo del trabajo: el 72% de los encuestados identifica al ámbito laboral como el principal espacio donde persisten los prejuicios hacia las personas tatuadas. Aun así, la mayoría de quienes se tatuaron asegura no arrepentirse, incluso si alguna vez sintieron que un tatuaje influyó negativamente en una entrevista.
El arrepentimiento, cuando aparece, suele estar ligado al paso del tiempo y no al trabajo: tatuajes que ya no representan una etapa de la vida, decisiones tomadas en la adolescencia o diseños que hoy no los identifican.
En paralelo, crecen las consultas por la remoción, un proceso costoso, doloroso y que requiere varias sesiones.
El informe deja una conclusión clara: los tatuajes son cada vez más parte de la identidad personal en la Argentina, pero el mundo laboral todavía arrastra miradas tradicionales. Una discusión abierta entre estética, libertad individual y prejuicios que, lejos de cerrarse, sigue marcando debates en oficinas, entrevistas y espacios profesionales.

