Negligencia en quirófano: un anestesiólogo fue culpable por la muerte de un nene
- Telediario Digital
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La Justicia declaró culpable por homicidio culposo a un anestesiólogo que se distrajo con su celular durante una cirugía pediátrica. El niño estuvo varios minutos sin oxigenación adecuada y sufrió un daño cerebral irreversible.

La muerte de Valentín Mercado Toledo, de 4 años, ocurrida en julio de 2024, tuvo este lunes un fallo judicial que volvió a sacudir al sistema de salud. El anestesiólogo Javier Atencio Krause fue declarado penalmente responsable por homicidio culposo tras una cirugía que había sido presentada a la familia como de baja complejidad.
La intervención se realizó el 11 de julio de 2024 en el Sanatorio Juan XXIII, donde el niño ingresó al quirófano para una operación por hernia diafragmática. Durante el procedimiento, Valentín permaneció varios minutos sin una correcta oxigenación, lo que derivó en una encefalopatía hipóxico-isquémica severa.
Según se probó en el juicio, el anestesiólogo se distrajo utilizando su teléfono celular y no advirtió una obstrucción del tubo endotraqueal. Esa omisión provocó que el paciente estuviera al menos 10 minutos sin registros de presión arterial ni de pulsioximetría, una situación crítica que generó un daño cerebral irreversible.
Durante el debate oral también se acreditó que el profesional llegó a abandonar momentáneamente el quirófano para buscar el cargador de su celular, dejando al niño sin el monitoreo anestésico continuo que exigen los protocolos médicos vigentes.

El fallo fue dictado por el juez Emilio Stadler, quien consideró acreditada la impericia y negligencia del acusado. El fiscal Gastón Britos Rubiolo había solicitado una pena de tres años de prisión condicional y diez años de inhabilitación para ejercer la medicina. La pena concreta será informada este martes, durante la audiencia de cesura.
Mientras la cirugía se prolongaba más de lo previsto, los padres del niño aguardaban sin conocer la gravedad de lo ocurrido. Días después, Valentín fue declarado con muerte cerebral y la familia autorizó la desconexión. “Entró caminando al sanatorio y salió con muerte cerebral”, repiten desde entonces, en un caso que volvió a poner bajo la lupa la responsabilidad médica y el estricto cumplimiento de los protocolos en quirófano.

