Locales vacíos y alquileres imposibles: el microcentro de Río Cuarto pierde comercios
- Telediario Digital
- hace 4 horas
- 2 Min. de lectura
La vacancia de locales en el microcentro de Río Cuarto se vuelve cada vez más visible. Altos alquileres, presión tributaria y costos operativos empujan a comerciantes y profesionales a trasladarse hacia nuevos corredores comerciales de la ciudad.
La imagen se repite cada vez con mayor frecuencia en el microcentro de Río Cuarto: locales cerrados y carteles de alquiler que permanecen durante meses. Según explicó el empresario inmobiliario Eduardo Aliendo, la vacancia comercial se está prolongando en el tiempo y refleja un cambio profundo en la dinámica económica del centro de la ciudad.
“El problema tiene que ver con un combo de costos: alquileres altos, carga tributaria, servicios y gastos laborales. Todo eso hace que muchos comercios no puedan sostener su actividad en el microcentro”, señaló.

En ese contexto, cada vez más negocios optan por mudarse hacia otros puntos de la ciudad donde los costos resultan considerablemente menores.
Entre los sectores que vienen creciendo como alternativas aparecen corredores comerciales sobre avenida Marcelo T. de Alvear, Sabattini y otros sectores periféricos, donde los comerciantes encuentran condiciones más accesibles para sostener sus negocios.

La diferencia de precios es significativa. Aliendo indicó que un local comercial de unos 100 metros cuadrados en el microcentro puede superar el millón de pesos mensuales de alquiler, mientras que en otras zonas de la ciudad esos valores pueden ser hasta un 20% más bajos o incluso menores, lo que termina inclinando la balanza a la hora de decidir dónde instalar un comercio.

El fenómeno no es nuevo, pero en los últimos meses comenzó a profundizarse.
Según Aliendo, el mercado todavía no logró un reacomodamiento de los valores inmobiliarios, lo que mantiene una brecha entre lo que los propietarios pretenden cobrar y lo que los comerciantes pueden pagar en un contexto económico complejo.
Mientras tanto, el resultado empieza a verse en la fisonomía del centro: menos actividad comercial y una lenta migración hacia nuevos polos urbanos. Un escenario que plantea un desafío para el futuro del microcentro y abre el debate sobre qué políticas urbanas o económicas podrían revertir el éxodo comercial en
una de las zonas históricas de la ciudad

