La clase media empieza a caer en mora: suben fuerte las deudas impagas en el sistema financiero
- Telediario Digital
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Datos del sistema financiero muestran un fuerte aumento de la morosidad en préstamos personales, tarjetas y créditos prendarios. Analistas advierten que la caída del poder adquisitivo y la recesión ya impactan de lleno en la clase media, históricamente uno de los motores del consumo en Argentina.

La morosidad en el sistema financiero argentino comenzó a mostrar señales de alarma. Según datos del Banco Central, la cartera irregular del sector privado creció con fuerza durante el último año, reflejando las dificultades crecientes para pagar créditos, tarjetas y préstamos personales.
De acuerdo con las cifras oficiales, la mora general pasó de alrededor del 1,8% a cerca del 3% en diciembre del último año. El deterioro es aún más marcado en algunos segmentos del crédito. Por ejemplo, en préstamos personales la mora subió del 4% al 6%, mientras que en tarjetas de crédito pasó de cerca del 1,8% al 3%. También se registró un salto en los créditos prendarios, que escalaron de aproximadamente 1,4% a casi 3% de mora.
El dato más llamativo es que estos incumplimientos se concentran principalmente en la clase media, el sector social que tradicionalmente sostiene el consumo de bienes durables y financia gran parte de sus compras con crédito. Según analistas económicos, entre septiembre y diciembre los ingresos de los asalariados de clase media perdieron más del 10% de poder adquisitivo, lo que comenzó a afectar la capacidad de pago de muchas familias.
Otro indicador que preocupa es el uso creciente de las tarjetas de crédito para gastos básicos, como la compra de alimentos. Este fenómeno refleja el deterioro del ingreso disponible y el aumento del endeudamiento cotidiano para sostener el consumo. Desde una mirada federal, el impacto se siente con mayor intensidad en las economías regionales, donde la caída de ventas de bienes durables y el enfriamiento del consumo afectan directamente a comercios, concesionarias y pequeñas empresas.
En muchas ciudades del interior, la clase media es el principal sostén del mercado local, por lo que el aumento de la mora puede trasladarse rápidamente a menos actividad económica.
El escenario abre interrogantes hacia adelante. Si la recesión se profundiza y el ingreso real continúa deteriorándose, el sistema financiero podría enfrentar un aumento aún mayor en los niveles de mora. Y con ello, el consumo —uno de los pocos motores que todavía sostenían algo de movimiento en la economía— podría terminar de frenar.

