Fate cierra y enciende las alarmas: más despidos y una reforma laboral bajo fuego
- Telediario Digital
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El economista Hernán Letcher advirtió que el cierre de Fate no es un caso aislado y que la reforma laboral podría profundizar la pérdida de empleo y la caída salarial. En dos años, se perdieron 22.000 empresas y los conflictos casi se duplicaron.

El cierre de Fate volvió a poner en el centro de la escena el deterioro del empleo industrial en la Argentina, en medio del paro general y del tratamiento de la reforma laboral en Diputados. En diálogo con Telediario Federal, el economista Hernán Letcher (CEPA), manifestó que lo que ocurre no es un hecho aislado, sino parte de un proceso más amplio de destrucción de puestos de trabajo y cierre de empresas.
“En los últimos dos años tenemos 22.000 empresas menos y casi 240.000 puestos de trabajo registrados menos”, advirtió. Según detalló, los conflictos laborales pasaron de un promedio de 24 mensuales a 42 desde fines del año pasado, casi el doble. El resultado electoral y la expectativa de una reforma laboral, sostuvo, funcionaron como “carta blanca” para acelerar despidos.
El impacto del cierre de Fate no es solo simbólico. Se trata de una firma con ocho décadas de historia, que atravesó crisis profundas y que ahora baja la persiana dejando a cientos de trabajadores en una situación límite. “La edad promedio estaba entre 40 y 60 años. Muchos tienen 25 años en la empresa y todavía les faltan siete u ocho para jubilarse”, describió Letcher tras recorrer la planta.
La escena remite a los años ’90, cuando la desindustrialización dejó un tendal de trabajadores sin posibilidad de reinsertarse. En distritos industriales del conurbano bonaerense y en polos productivos del interior, la caída de fábricas tiene un efecto multiplicador sobre comercios, servicios y economías locales.
El Gobierno plantea una lógica de “destrucción creativa”: sectores que caen y otros que crecen, como la minería. Pero los números muestran un descalce. Mientras se anunció una inversión minera millonaria que generaría unos 500 puestos en varios años, el cierre de Fate elimina más del doble en un solo movimiento.
“Esos trabajadores no pueden reconvertirse de un día para el otro. No tienen la formación específica, no pueden mudarse fácilmente y fueron despedidos de manera inmediata”, cuestionó el economista. Para las provincias industriales —Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba— el golpe es directo. Y para las economías regionales, la falta de financiamiento y mercado limita cualquier reconversión real.
Según Letcher, si la actividad económica no repunta, la reforma laboral puede convertirse en un incentivo al despido: abarata costos, habilita pagos en cuotas y debilita instancias de reclamo. El efecto inmediato sería una baja del salario promedio y, eventualmente, una nueva ola de cesantías.
Con el Congreso dividido y gobernadores presionados por necesidades fiscales, el escenario político también juega. Si la reforma avanza, el mapa laboral podría cambiar de manera estructural. La pregunta que queda abierta es si el país transita hacia una nueva matriz productiva o hacia una etapa de mayor precarización y pérdida de empleo formal.

