Enero se despidió con sequía récord y alerta en el campo de la región núcleo
- Telediario Digital
- hace 5 horas
- 2 Min. de lectura
Con registros muy por debajo de lo normal, enero dejó pérdidas en soja y maíz en amplias zonas de Córdoba y provincias vecinas. Productores advierten que el daño ya está hecho en cultivos tempranos y que solo un cambio de escenario climático podría frenar mayores pérdidas.

Enero se va dejando una señal de alarma encendida en el campo argentino. La sequía marcó con fuerza a la región núcleo, donde las lluvias estuvieron hasta un 66% por debajo de los valores habituales, afectando de manera directa a los cultivos de soja y maíz, especialmente en el centro-sur de Córdoba.
En diálogo con Telediario Federal, el productor agropecuario Francisco Demarchi explicó que el impacto fue muy dispar según la zona. “Hay un corte muy claro desde Río Cuarto hacia el sur. Esa franja quedó muy complicada, mientras que otrasregiones de la provincia tuvieron incluso excesos de agua”, señaló.
El problema, según explicó, no pasa solo por la cantidad total de precipitaciones, sino por el momento en que faltaron. “El maíz temprano necesita agua clave entre fines de diciembre y los primeros días de enero. Eso no ocurrió y ahí se define gran parte del rinde”, sostuvo.

Localidades como Sampacho, Bulnes, Malena y San Basilio aparecen entre las más afectadas. En esos sectores, parte del maíz temprano ya fue picado para forraje ante la imposibilidad de llegar a cosecha, mientras que la soja muestra un deterioro generalizado.
Demarchi remarcó que, aunque el año calendario había cerrado con lluvias por encima de la media, enero cambió por completo el escenario. Las altas temperaturas y más de 20 días consecutivos sin precipitaciones terminaron de agotar las reservas de humedad acumuladas en el suelo.
El panorama para los cultivos tardíos es algo distinto, aunque todavía incierto. “La soja de segunda todavía está en etapa vegetativa. Si las lluvias se reactivan, se puede frenar la caída del rinde, aunque el daño ya existe”, explicó.

Más allá de los números productivos, la sequía deja un impacto económico que preocupa. “Esto no es gratis. Algunos productores la van a pasar mal, sobre todo en las zonas donde el déficit hídrico fue más marcado”, advirtió.
Con enero cerrado y febrero comenzando bajo expectativa, el campo mira al cielo. Las próximas lluvias serán clave para evitar que una campaña que arrancó con buenas perspectivas termine convertida en otro golpe para el interior productivo.

