El Gobierno desafecta los hoteles de Embalse y abre la puerta a la privatización
- Telediario Digital

- 24 feb
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El Gobierno nacional desafectó los hoteles de Embalse del patrimonio estatal y abrió el camino a su privatización o concesión. El intendente Mario Rivarola habló sobre la medida y pidió una resolución urgente para reactivar empleo y frenar el deterioro de los edificios históricos.
La decisión del Gobierno nacional de desafectar los hoteles de la Unidad Turística Embalse del patrimonio estatal marca un punto de inflexión para uno de los íconos del turismo social en Argentina. La medida habilita su privatización o concesión y genera expectativa —y debate— en el valle de Calamuchita.

En diálogo con Telediario, el intendente Mario Rivarola sostuvo que la situación actual es insostenible.
“No podemos seguir así. Hay hoteles totalmente abandonados. Esto necesita una definición definitiva”, afirmó. Según detalló, varios edificios presentan filtraciones, humedad y deterioro estructural tras años de falta de inversión.
Rivarola consideró que una concesión o privatización podría ser una salida, incluso con participación de sindicatos, clubes o inversores privados.
“Tenemos más de 300 personas desocupadas. Esto podría generar muchísimo trabajo”, remarcó. Señaló además que al menos dos hoteles están en condiciones de uso parcial, mientras que otros requieren obras profundas.
La discusión excede a Embalse. El complejo fue durante décadas un motor del turismo social y un símbolo del acceso popular a las vacaciones. Su declive impacta no solo en la economía local, sino también en la dinámica comercial de toda la región.
En un contexto donde el Gobierno nacional ya anticipó que no sostendrá el esquema tradicional de turismo social, la decisión reconfigura el mapa turístico y productivo del interior.
Embalse viene de una temporada positiva, con fuerte presencia de visitantes regionales y eventos internacionales, pero la falta de infraestructura hotelera de categoría limita su potencial.
“Vienen más de 5.000 personas de 22 países y no tenemos un hotel cuatro estrellas”, planteó el intendente.
La incógnita ahora es quién asumirá el riesgo de invertir en edificios de más de 70 años, protegidos en su fachada por su valor histórico. La privatización podría traer capital y empleo, pero también implica el cierre de una etapa que marcó identidad y pertenencia.




