Crisis industrial “tenemos que pagar con esa sangría”
- Telediario Digital

- 26 feb
- 2 Min. de lectura
Desde el Movimiento Productivo Argentino advirtieron que la caída del poder adquisitivo y la apertura de importaciones están golpeando tanto a pymes como a grandes empresas. Señalan que la reforma laboral no resuelve el problema central: la falta de ventas.

El vicepresidente del Movimiento Nacional Pyme, Maximiliano Pisseta, alertó sobre un escenario que, según describió, dejó de afectar únicamente al universo pyme y comenzó a impactar también en grandes compañías. “Se vende menos, se produce menos. Es matemática pura”, resumió
De acuerdo a los datos que expuso, en el último tiempo cerraron casi 22 mil pymes y se perdieron cerca de 300 mil empleos registrados. A eso se suma un número indeterminado de trabajadores no registrados que también quedaron fuera del sistema. Para el dirigente, la causa es clara: la caída del poder adquisitivo.
El diagnóstico combina varios factores: presión tributaria acumulada durante décadas, cargas laborales que calificó como “insostenibles”, apertura de importaciones y falta de financiamiento. “Aunque bajen impuestos o regalen crédito, si no hay ventas nadie va a invertir”, planteó.
Consultado sobre la reforma laboral en debate, consideró que solo aporta previsibilidad en materia de litigiosidad, pero no ataca el problema estructural. “El problema precedente es que no hay consumo. Sin poder adquisitivo, no hay ventas”, insistió.
También comparó las tasas de financiamiento locales —que rondan niveles elevados— con el acceso al crédito en otros países, donde se financian al 4% o 6%. “Así no se puede competir ni con China ni con nadie”, afirmó, en referencia al modelo de producción a escala y bajo costo del gigante asiático.
El planteo vuelve a poner el foco en el interior productivo: Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y los grandes cordones industriales concentran miles de pymes manufactureras que dependen del mercado interno. Cuando cae el consumo, el golpe es directo en empleo y actividad.
El interrogante que queda abierto es político y económico: ¿habrá un cambio de rumbo o profundización del esquema actual? Mientras tanto, el sector advierte que la sangría continúa. “En el tiempo que estamos hablando, ya se está cayendo una empresa”, graficó.




