Brasil deja de representar a la Argentina en Caracas y el rol pasa a Italia
- Telediario Digital
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Tras un nuevo cruce entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva, Brasil decidió dejar de representar a la Argentina en Caracas. Italia asumirá el rol, en un gesto que desnuda el peor momento del vínculo bilateral desde la vuelta de la democracia.
Brasil dejará de representar los intereses diplomáticos de la Argentina en Venezuela. La determinación, tomada por Lula da Silva y comunicada a la Cancillería argentina, implica que Italia asumirá desde ahora ese rol ante el gobierno de Nicolás Maduro.
La novedad se conoció el mismo día en que el Mercosur logró en Bruselas la aprobación política de su acuerdo con la Unión Europea, un contraste que subraya la paradoja regional: avances comerciales hacia afuera y fracturas políticas hacia adentro.
el detonante

Según fuentes diplomáticas, el punto de quiebre fue un posteo de Milei en redes sociales con fragmentos de su discurso en la última cumbre del Mercosur, donde respaldó la presión de Estados Unidos sobre el régimen venezolano. El video cerraba con imágenes de Lula junto a Maduro, un gesto leído en Brasilia como una provocación directa.
El malestar aceleró una decisión que, admiten en ámbitos oficiales, Lula venía evaluando desde hacía semanas. Brasil había asumido la representación argentina el 1° de agosto de 2024, tras la expulsión de diplomáticos argentinos de Caracas, como un gesto de distensión hacia el nuevo gobierno libertario.

Más allá del gesto diplomático, el enfriamiento con Brasil golpea de lleno a las provincias y a las economías regionales. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y un destino clave para la industria automotriz, el complejo agroexportador y los proyectos energéticos. La incertidumbre política complica planes estratégicos como el abastecimiento de gas de Vaca Muerta al mercado brasileño, con impacto directo en empleo e inversiones en el interior productivo.
El enfrentamiento personal entre Milei y Lula no es nuevo: acusaciones cruzadas por el ballotage de 2023, calificativos públicos y gestos políticos que erosionaron la confianza. Funcionarios intentaron aislar las diferencias para evitar daños mayores, pero la salida de Brasil de la representación en Caracas es leída como un síntoma inequívoco del deterioro.
Italia ocupará ahora un rol técnico, pero el trasfondo político seguirá abierto. En un Mercosur que necesita coordinación para competir globalmente, la pregunta es si primará la lógica de los intereses regionales o si la escalada personal seguirá condicionando decisiones que impactan, sobre todo, en las provincias y en la economía real.

