Autos eléctricos chinos: más oferta, precios en tensión y un desafío para la industria nacional
- Telediario Digital
- hace 28 minutos
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La llegada de miles de vehículos eléctricos chinos abre un nuevo escenario en Argentina: más patentamientos, mayor interés del público y una fuerte discusión por impuestos, precios y competitividad frente a la producción local.
La llegada masiva de autos eléctricos e híbridos importados desde China marca un punto de inflexión en el mercado automotor argentino. No se trata solo de una novedad tecnológica: el arribo de miles de unidades más económicas comienza a generar impacto en precios, consultas y expectativas de los consumidores.

Según explicó un vendedor del sector en diálogo con un programa periodístico, el fenómeno todavía es incipiente, pero va en crecimiento.
“No es un número que hoy mueva la aguja, pero sí es importante. Va a sumar patentamientos y a ordenar precios”, sostuvo.
Más consultas, pero sin reemplazar al auto tradicional
Desde las concesionarias aseguran que el interés existe y es constante. “Tenemos consultas prácticamente todos los días”, explicó el entrevistado. La mayoría de los compradores, sin embargo, no busca un vehículo 100% eléctrico como auto principal, sino híbridos enchufables o eléctricos pensados como segundo vehículo y para uso urbano.
El cambio también es cultural. Autos eléctricos, híbridos y nuevas tecnologías ya dejaron de ser una rareza.
“La gente quiere probar algo nuevo. Los autos chinos ya no generan desconfianza: tienen garantía y funcionan bien”, afirmó el vendedor.

El debate de fondo aparece cuando se habla de precios. Los autos eléctricos chinos ingresan con una carga impositiva mucho menor que los vehículos fabricados en Argentina, lo que genera una competencia desigual para la industria nacional.
“Va a haber que reestructurar impuestos. Si no, es muy difícil competir”, advirtió.
Este punto no es menor para las provincias con perfil industrial, donde la producción automotriz y autopartista genera empleo directo e indirecto. La apertura sin una política de equilibrio puede profundizar asimetrías entre importados y producción local.
Entre las principales dudas de los compradores aparecen la garantía de las baterías, el costo de reposición, la postventa y la reventa futura. Aun así, el mercado empieza a aceptar estos vehículos como parte del paisaje automotor.
El escenario que se abre plantea una discusión inevitable: cómo acompañar la transición tecnológica sin golpear a la industria nacional ni dejar afuera a las economías regionales. La llegada de los autos eléctricos chinos ya está en marcha; ahora, la clave será cómo se ordena el juego.

