“Andá despacio, mamá te espera”: madres transforman el dolor en una campaña que busca salvar vidas
- Telediario Digital
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Madres que perdieron a sus hijos en siniestros viales recorren boliches y rutas del interior cordobés con un mensaje directo al corazón. Reclaman más controles, educación sostenida y una política de seguridad vial que no llegue siempre tarde.
Con una consigna simple y contundente —“andá despacio, mamá te espera”— un grupo de Madres del Dolor impulsa una campaña de concientización vial que ya se replica en distintas localidades del interior de Córdoba.
El objetivo es claro: reducir la velocidad, evitar el alcohol al volante y recordar que siempre hay alguien esperando del otro lado.

La iniciativa nació desde la experiencia más dolorosa. Romina Luna, mamá de Lisandro, y Soledad Ruzafa, mamá de Gaspar, encabezan las recorridas nocturnas en zonas de boliches, donde dialogan con jóvenes y adultos antes de que vuelvan a casa.
“No vamos desde el enojo, vamos desde el amor”, repiten.
Lejos de los mensajes clásicos, las madres apuestan a una frase que toca una fibra íntima. “No es lo mismo leer ‘la velocidad mata’ que escuchar que una mamá te espera”, explican. Según relatan, la respuesta de los jóvenes las sorprendió: saludos, agradecimientos y promesas de manejar despacio o no conducir después de tomar alcohol.
La campaña comenzó en La Para y se extendió a localidades cercanas como Miramar y zonas con fuerte vida nocturna. Municipios e intendentes acompañan la propuesta, pero las madres advierten que la concientización sin controles sostenidos no alcanza. Reclaman presencia del Estado, educación vial permanente y políticas públicas que contemplen la realidad de pueblos y rutas del interior.
Los siniestros viales siguen siendo una de las principales causas de muerte evitable en el país, con fuerte impacto en provincias donde los controles son desiguales y las distancias obligan a recorrer largas rutas de noche. La campaña expone una deuda estructural: la seguridad vial no puede depender solo del voluntarismo ni del dolor de las familias.
“Nos quedan las lágrimas y la voz”
Transformar la pérdida en acción es el motor de estas madres. “Queremos evitarle este sufrimiento a otras familias”, dicen. El mensaje no apunta solo a jóvenes: interpela a toda la sociedad y a un Estado que, advierten, debe actuar antes de que el próximo nombre se sume a la lista.

