Adorni negó irregularidades: “mi patrimonio lo construí antes de entrar al Gobierno”
- Telediario Digital
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En una conferencia atravesada por la polémica, Manuel Adorni rechazó las sospechas sobre su patrimonio y el viaje a Punta del Este en avión privado. Dijo que todo está declarado, evitó precisar cómo pagó el traslado y volvió a denunciar una ofensiva política y mediática contra el Gobierno.
Manuel Adorni reapareció este miércoles en Casa Rosada con una conferencia de prensa marcada por la presión política y mediática. En el centro de la escena quedaron su declaración patrimonial, el viaje a Punta del Este en un avión privado y las versiones sobre propiedades no informadas.
El jefe de Gabinete negó irregularidades, aseguró que no tiene “nada que esconder” y sostuvo que todo lo que debía declarar “está impecable”.
Durante su exposición, el funcionario intentó correr el eje de la discusión y planteó que su patrimonio fue construido antes de llegar al Gobierno.
“Trabajé 25 años en el sector privado, mi patrimonio lo construí antes de entrar al Gobierno”, afirmó. También buscó blindarse políticamente al comparar la gestión libertaria con administraciones anteriores y al remarcar que las acusaciones forman parte, según dijo, de una ofensiva contra la Casa Rosada y no solo contra su figura.
El punto más sensible volvió a ser el viaje a Punta del Este. Adorni insistió en que ese traslado fue pagado por él, pero evitó dar precisiones sobre la modalidad del pago.
“No tengo por qué explicar una transacción privada”, respondió ante los periodistas, aunque aclaró que presentará la documentación correspondiente si la Justicia se la requiere.
También hubo preguntas sobre las propiedades que se le atribuyen en distintos puntos del conurbano y la Ciudad de Buenos Aires. El jefe de Gabinete dijo que vive en Caballito y remarcó que cualquier otro bien debe cotejarse con su declaración jurada.
Sin embargo, medios nacionales señalaron que persisten dudas sobre inmuebles en zonas residenciales y sobre la correspondencia entre esos bienes y lo informado ante la Oficina Anticorrupción, un dato que mantiene la polémica abierta.
El Gobierno hizo de la vara ética uno de sus principales activos discursivos, por eso cada inconsistencia, cada explicación incompleta y cada zona gris pegan con más fuerza. En un país donde la desconfianza hacia la dirigencia es estructural, no alcanza con denunciar operaciones: también hace falta despejar con claridad cada duda. Esa exigencia no debería valer solo para los gobiernos anteriores, sino también para quienes llegaron prometiendo ser distintos.

