Volver a la luna: por qué la misión Artemis II es clave 50 años después
- Telediario Digital
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La misión Artemis II marca el regreso de los vuelos tripulados alrededor de la Luna desde 1972. La investigadora cordobesa Mónica Oddone explicó su importancia, los avances tecnológicos en juego y el rol de Argentina en el escenario espacial.
La exploración espacial vuelve a ocupar el centro de la escena global. La misión Artemis II, impulsada por la NASA, será el primer vuelo tripulado que orbite la Luna en más de cinco décadas, desde las históricas misiones del programa Apolo en 1972.
En diálogo con Telediario, la astrónoma Mónica Oddone, docente e investigadora del Observatorio Astronómico de Córdoba, destacó que se trata de un “hito histórico” que no solo busca volver al entorno lunar, sino también sentar las bases para una nueva etapa de exploración del espacio profundo.

Según explicó Oddone, el objetivo central de Artemis II no es alunizar, sino poner a prueba tecnología clave para futuras misiones. Entre ellas, sistemas capaces de medir radiación solar a grandes distancias, detectar niveles muy bajos de energía y mejorar las comunicaciones más allá de la órbita donde hoy operan los GPS.
“Se van a estar corroborando tecnologías desarrolladas para el espacio profundo”, detalló.
Estos avances son fundamentales para proyectar viajes más ambiciosos, como futuras misiones a Marte, donde las condiciones son mucho más extremas que en la Tierra.
Además, la misión servirá para validar el funcionamiento de la nave y las condiciones de habitabilidad para los astronautas, que deberán soportar fuerzas extremas durante el despegue y adaptarse a la vida en microgravedad.
El rol de argentina en la misión
Uno de los puntos destacados es la participación argentina en este proyecto internacional. Según indicó la especialista, la NASA abrió la convocatoria a más de 50 países para presentar desarrollos satelitales, y Argentina fue seleccionada entre los proyectos elegidos.
En ese marco, el país aportará un microsatélite que permitirá probar tecnologías en condiciones reales de espacio profundo.
“Esto vuelve a poner a la Argentina en la mira a nivel internacional”, subrayó Oddone.

Tras más de 50 años sin misiones tripuladas al entorno lunar, el regreso responde a nuevos objetivos científicos y estratégicos. La idea no es solo explorar, sino también avanzar en el desarrollo de tecnología que permita, en el futuro, establecer bases en la Luna.
Ese paso sería clave para utilizarla como plataforma intermedia en misiones más lejanas, como los viajes a Marte. “Es como un trampolín para poder ir más allá”, explicó.
Artemis II llevará cuatro astronautas en un vuelo alrededor de la Luna, sin descenso en la superficie. El alunizaje está previsto recién para misiones posteriores dentro del mismo programa.
El interés mundial que genera esta misión no es casual: representa el inicio de una nueva carrera espacial, con múltiples países involucrados y con el objetivo de expandir los límites de la exploración humana.
A más de medio siglo de la llegada del hombre a la Luna, la ciencia vuelve a mirar hacia el cielo, esta vez con la mira puesta en un desafío aún mayor: habitar y explorar el espacio profundo.

