Un sargento del ETER, detenido por disparar a una mujer durante un brote psiquiátrico
- Telediario Digital

- 5 feb
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La mujer, de 41 años, estaba atrincherada en su vivienda de barrio Pueyrredón y amenazaba con autoagredirse. Para la fiscalía, el sargento no respetó el protocolo para casos de salud mental y utilizó un arma letal sin justificación.
Un sargento de la Policía de Córdoba, integrante del grupo especial ETER, fue detenido acusado de lesiones graves calificadas y agravadas por el uso de arma de fuego tras dispararle a una mujer de 41 años que atravesaba una crisis psiquiátrica en su domicilio de barrio Pueyrredón, en la ciudad de Córdoba.
El episodio ocurrió el martes, cuando familiares de la mujer llamaron al 911 al advertir que se había encerrado en su casa y amenazaba con autoagredirse con un cuchillo. Los primeros móviles policiales que llegaron al lugar no lograron contener la situación ni persuadirla para que depusiera su actitud.

Ante ese escenario, se convocó al grupo ETER, especializado en intervenciones de alto riesgo. Sin embargo, durante el operativo, un efectivo de apellido Martínez, con más de diez años de experiencia en esa unidad, efectuó dos disparos con su pistola reglamentaria. Uno impactó en el abdomen de la mujer y el otro en uno de sus muslos.
La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital San Roque, donde quedó internada en grave estado. Tras el hecho, la fiscal Silvana Fernández ordenó una serie de medidas, entre ellas la toma de testimonios, el análisis del protocolo de actuación policial en situaciones de salud mental y la revisión de las cámaras corporales de los propios efectivos.
Con ese material, la fiscal dispuso el miércoles la detención del policía, al considerar que actuó fuera del protocolo. Según fuentes judiciales y policiales, en las imágenes no se advierten elementos que justificaran el uso de un arma de fuego, ya que no habría existido un riesgo inminente para terceros. “En todo caso, debió utilizar un arma menos letal, que también estaba disponible”, indicaron los investigadores.
El caso vuelve a poner en discusión la formación y los criterios de intervención policial ante episodios de salud mental. En los últimos años, Córdoba registró hechos similares con desenlaces fatales que terminaron judicializados y con efectivos imputados, reavivando el debate sobre protocolos, capacitación y control del uso de la fuerza.




