Tras el revuelo, Bullrich busca blindar la reforma con cambios en las licencias
- Telediario Digital
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Tras la polémica por el recorte del 50% del salario durante licencias por enfermedad, Patricia Bullrich adelantó que el Gobierno mantendrá el pago del 100% en casos “severos, degenerativos o irrecuperables”. El punto generó dudas entre aliados y abrió una negociación clave antes del debate en Diputados.
Luego de la media sanción de la reforma laboral en el Senado, la discusión por las licencias por enfermedad se convirtió en uno de los ejes más sensibles del proyecto. Frente al revuelo político, Patricia Bullrich anunció que el oficialismo trabaja en una modificación para garantizar el 100% del salario en casos de enfermedades graves.

“Sobre enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables vamos a hacer una modificación y vamos a dejar un 100%”, sostuvo la senadora en declaraciones televisivas. Aclaró que la cobertura total será “sólo en caso de corroboración concreta y fehaciente” y que buscan incorporar el cambio en Diputados sin que el texto vuelva al Senado.
El artículo 44 del proyecto —que modifica el 208 de la Ley de Contrato de Trabajo— establece que ante enfermedades o accidentes no laborales el trabajador percibirá el 50% del salario. Si no hubo conducta voluntaria y consciente de riesgo, el pago ascenderá al 75%. El oficialismo argumenta que la medida apunta a reducir el ausentismo y combatir el uso de “certificados truchos”, una práctica que, según denuncian, genera costos crecientes para empresas y el Estado.

Desde una mirada federal, el debate no es menor. En provincias con fuerte peso de pymes, agroindustrias y economías regionales, el ausentismo impacta directamente en la productividad y en la estructura de costos. Pero al mismo tiempo, sindicatos y sectores productivos advierten que una reducción salarial en contextos de enfermedad puede golpear el consumo interno, especialmente en ciudades intermedias donde el salario formal dinamiza el comercio local.
El ministro Federico Sturzenegger defendió el espíritu de la norma tras la media sanción, mientras que el presidente de Diputados, Martín Menem participa de las negociaciones para evitar fisuras en la votación. El oficialismo sostiene que la reforma es “necesaria” para terminar con lo que define como una “mafia” de juicios laborales y certificaciones médicas irregulares.

El escenario ahora se traslada a la Cámara baja. Con aliados que dudan y una oposición que ya anticipa resistencia, el Gobierno busca corregir el punto más controvertido sin desarmar la estructura central del proyecto. El resultado no solo definirá el futuro de la reforma laboral, sino también el equilibrio político de una agenda que promete seguir generando tensiones en todo el país.

