San Cristóbal marchó en duelo tras el crimen en la escuela: dolor, velas y reclamos tras el ataque
- Telediario Digital

- hace 5 días
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A horas de conocerse detalles del agresor, la ciudad se movilizó para despedir a Ian, el chico de 13 años asesinado. Hubo reclamos por seguridad, miedo por la vuelta a clases y un fuerte impacto social.

La ciudad de San Cristóbal vivió una jornada de profundo dolor tras el ataque en la Escuela Normal Superior N°40 “Mariano Moreno”, donde un adolescente de 15 años mató a un compañero de 13 y dejó varios heridos. En la tardenoche del lunes, vecinos, familias y docentes se congregaron en la plaza principal para realizar una marcha silenciosa en memoria de la víctima.
Con velas, flores y carteles, la comunidad recorrió el centro de la ciudad en un clima de conmoción. El nombre de Ian, el chico asesinado, se repitió en mensajes y homenajes. El gesto reflejó no solo el duelo, sino también la necesidad colectiva de encontrar respuestas frente a un hecho que sacudió a toda la localidad.

El impacto social es profundo. Padres y madres expresaron su preocupación por el regreso a clases y cuestionaron cómo pudo ocurrir un ataque de estas características dentro de un espacio que consideran seguro. “Es el segundo hogar de nuestros hijos”, señalaron, en medio del miedo y la incertidumbre.
En paralelo, se conocieron nuevos datos sobre los heridos. Uno de los adolescentes de 13 años debió ser trasladado en estado crítico al Hospital Regional “Dr. Jaime Ferré” de Rafaela y luego derivado al Hospital de Niños “Dr. Orlando Alassia” en la ciudad de Santa Fe. Otros estudiantes presentan lesiones leves y evolucionan favorablemente, mientras algunos ya fueron dados de alta.

El hecho ocurrió el lunes por la mañana, alrededor de las 7, cuando el agresor ingresó armado con una escopeta al patio interno de la escuela durante el izamiento de la bandera y comenzó a disparar. La investigación sigue en curso y uno de los principales interrogantes continúa siendo cómo el arma llegó a manos del menor.
En medio del duelo, también surgieron gestos simbólicos que reflejan el impacto emocional. Un comerciante local decidió pintar de negro un corazón que tradicionalmente lucía en rojo en su farmacia, como señal de luto. “Hoy lo pinté de negro por la muerte del chico”, expresó conmovido.

Mientras tanto, equipos provinciales continúan brindando asistencia psicológica a las familias y a los alumnos afectados. En una ciudad de apenas 16.000 habitantes, el dolor es compartido y transversal. “Acá nos conocemos todos. Esto nos golpea como comunidad”, resumió una vecina.
El caso no solo dejó una víctima fatal, sino que reabrió un debate urgente: los límites de la contención institucional, el abordaje de la salud mental en adolescentes y las señales que, muchas veces, llegan demasiado tarde.




