G-FB8DD12N61 SALINAS Y EL PASADO QUE SIEMPRE VUELVE
top of page

SALINAS Y EL PASADO QUE SIEMPRE VUELVE

  • Foto del escritor: Telediario Digital
    Telediario Digital
  • hace 1 hora
  • 6 Min. de lectura

Por Guillermo Geremía

 “Yo tenía 16 años. Me llevaron detenido a la calle Belgrano y estos dos personajes me interrogan. Cada tanto Salinas me pegaba una trompada. Tras el interrogatorio, Salinas me gatilló dos veces en la cabeza”. 

El episodio ocurrió en la sede de la Jefatura de la Unidad Departamental de la Policía de la Provincia de Córdoba meses antes de que se consumara el golpe de Estado de 1976 y lo relata Sergio Cretton, un comerciante de Río Cuarto y ex empleado del único banco de capitales regionales y locales que tuvo la ciudad.

 

Miguel Cretton
Miguel Cretton

El “Gato” Gómez –ya fallecido-, líder de la patota policial que perseguía militantes partidarios en Río Cuarto y la zona en los años de plomo, era uno de los “personajes” citados. El otro, Miguel Angel Salinas. Un joven de 22 años recién salido de su formación como policía pero que ya mostraba sus garras y dientes de “hiena”.

 

El cabo Salinas, es el mismo policía que se hizo macabramente célebre por ser el autor de la Masacre del Banco Popular Financiero, cuando ejecutó a sangre fría a 6 trabajadores y compañeros de la entidad financiera. Donde también prestaba servicios de adicionales. Casi 4 décadas después de aquellos acontecimientos vuelve a la escena siniestra del “Imperio del Sur” por ser uno de los 42 imputados que figuran en la elevación a juicio de la conocida como la causa “Gutiérrez, Hermes Vicente y otros…”es querellante hasta la propia Municipalidad de Río Cuarto.

 

El pasado represor de Salinas tomó estado público cuando pudimos acceder a la requisitoria de elevación a juicio de la causa –aún pendiente de fijación de fecha de audiencias- y que como cuarto imputado, en una lista de más de 40, aparece el hijo de Juana Dora Salinas, nacido el 3 de septiembre de 1953 en la ciudad de Buenos Aires y hoy residente en el Barrio Colón de la ciudad de Córdoba.



En su prontuario figura el nombre de la misma progenitora y es ‘vox populi’ que reside en la capital, tras cumplir 20 años de condena por los homicidios calificados del Banco, recuperó la libertad por su buena conducta durante su estadía en el Servicio Penitenciario. Tanta coincidencia no podía ser casualidad, aunque en Mendoza ya había sido juzgado por represor un homónimo de Miguel Angel Salinas. Pero el D.N.I 10.821.583 es prueba de identidad individual. Hoy tiene 72 años y asegura ser de profesión y ocupación, técnico de electricidad en actividad, “con antecedentes penales”; según describe la propio texto de elevación a juicio. 

 

“Desconocía la trascendencia que había tenido el acusado Miguel Ángel Salinas, efectivamente hay que indicar que él tiene intervención en hechos producidos en la ciudad de Río Cuarto porque formaba parte de la policía, de la Unidad Regional Sur. Y en este sentido tenía un rol conjuntamente con otras personas que estaban acusadas y se desempeñaban en esa Unidad”, confirmó el Fiscal Federal de Córdoba Facundo Trotta en declaraciónes al programa radial ASÍ SON LAS COSAS. El funcionario judicial rompió con la incredulidad de buena parte de la sociedad riocuartense, incluidos organismos de Derechos Humanos, dirigentes políticos y medios de comunicación.

 

Fiscal  Facundo Trotta
Fiscal  Facundo Trotta

“En consecuencia, esta parte estima que la prueba colectada durante la instrucción permite sostener que Miguel Angel Salinas debe responder en juicio como presunto autor penalmente responsable de los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada (artículo 144 bis, incisos 1 y 2 del Código Penal), imposición de tormentos agravados (artículo 144 ter, incisos 1 y 2) y abuso sexual agravado (artículo 119 del Código Penal, conforme la redacción vigente al momento del hecho), todos en concurso real (artículo 55 del Código Penal), constitutivos de crímenes  de lesa humanidad por haber sido cometidos en el marco de un ataque sistemático y generalizado contra la población civil”, dice el textual sobre Salinas en la elevación a juicio.


“Desde los años 90 que algunas de las familias de la víctimas de la masacre teníamos datos de manera informal de que en la época de la dictadura Salinas había sido su carcelero. No eran datos oficiales ni mucho menos. Pensando en este sujeto, que ejecutó a seis trabajadores, no me sorprende para nada esta nueva faceta de Salinas. Le agrega un elemento más al sadismo que constituye a su persona”, reflexiona en declaraciones a los medios locales de comunicación, Francisco Muzzio, hijo de Alejandro, uno de los empleados bancarios asesinados.


El rumor de “Salinas represor” siempre sobrevoló entre las muchas teorías que se activaron para tratar de explicar las razones por las cuales se consumó el peor delito violento que haya ocurrido en Río Cuarto en toda su historia.

“El examen de su legajo, sumado al testimonio de las víctimas y los registros institucionales, permite ubicarlo en tiempo, modo y lugar y funciones que lo vinculan directamente con los hechos objeto de esta acusación…” introduce la requisitoria judicial.  A Salinas se le atribuye responsabilidad penal en relación con la privación ilegítima de la libertad agravada e imposición de tormentos agravados en perjuicio de Patricia Clara Ghiglione y Juan Carlos Gentile, así como la imposición de tormentos a Clotilde Adelina Yercovich, Stella Maris Grafeuille y Rosana Mugetti. Asimismo se le imputa la comisión  de abuso sexual agravado en perjuicio de Stella Maris Grafeuille durante su detención en la sede de la Unidad Regional Sud.

 

Expediente causa
Expediente causa

Salinas negó conocer a sus víctimas y haber tenido contacto con los detenidos por su carácter de agente recientemente incorporado, estas afirmaciones resultan rebatidas por las propias constancias existentes en el expediente. “El reconocimiento fotográfico realizado por la víctima Stella Maris Grafeuille fue categórico e inequívoco, y cobra especial relevancia si se considera que dicha víctima permaneció detenida hasta el 26 de setiembre de 1975, lo que permite concluir que coincidió temporalmente con el imputado durante veintiséis días desde el inicio de sus funciones. Igual circunstancia se verifica respecto de las demás víctimas relacionadas, quienes identificaron a Salinas como uno de los agentes que intervinieron en su custodia, interrogatorio y aplicación de tormentos. En el caso particular  de Juan Carlos Gentile, si bien su detención fue anterior al ingreso formal de Salinas, existen dudas razonables sobre la existencia de contacto o participación por lo que esa valoración podrá desarrollarse con mayor profundidad en el debate oral”, fundamenta el texto del pedido de elevación a juicio de la Causa Gutiérrez.

 

La consumación del golpe cívico, militar y eclesiástico lo puso a Salinas en un lugar de “preferido” en la fuerza policial. “En 1979 ingresé a trabajar al Banco Popular. Salinas concurría habitualmente  a hacer adicionales a la sucursal. Una mañana, voy a la cocina a prepararme un café y estaba. Cuando entré y él me vió empezó a reír y me dijo ‘te acordás de mí’. Di media vuelta y me fui. Fue la primera vez que lo vi después de esos interrogatorios. Nunca me anime a mirarlo a la cara”. 

Los recuerdos de Sergio Cretton se amontonan sobre la figura de ese policía con cara de “baby face” que hace décadas la memoria colectiva no ha logrado actualizar su fotografía histórica.

(Escucha la entrevista completa, realizada en 102.9 La Gospel de Río Cuarto) https://youtu.be/99aouh2Ltt8

 

Cretton está dispuesto a sumar su testimonio como testigo en la causa si, así lo requiere el Poder Judicial. Según el Ingeniero Agrónomo Claudio Demo, artesanal compilador de hechos con víctimas de la Dictadura, Salinas era un lumpen que fue usado para “hacer el trabajo sucio de captura y ablande a cambio de impunidad absoluta”. En las escuelas de formación policial elegían a los más “predispuestos” a formar parte de estos grupos de tareas y los recompensaban con los bienes de las víctimas.

“Y los jueces que juzgaron el múltiple crimen del Banco Popular se hicieron los distraídos para no conectar la relación entre el Proceso Militar y la mano de obra desocupada”, agrega.

Los abogados e integrantes de los organismos de Derechos Humanos están elaborando la solicitud para que el Juicio Oral por la Causa Gutiérrez se realice en Tribunales de Río Cuarto. Los fundamentos están ligados a que la mayoría de las víctimas son del sur de la Provincia de Córdoba y los hechos se consumaron casi en su totalidad en la ciudad.

“Estamos a la espera de que el Tribunal Federal 1 provea la prueba y haga lugar al pedido que las partes han formulado para convocar testigos, diagramar lo que sería el juicio y establezca fecha de audiencias. En el segundo semestre, agosto, septiembre u octubre de este año, vamos a tener el Juicio Oral y Público en esta causa tan importante”, asegura el Fiscal Trotta, quien ve difícil que se haga en Río Cuarto pero no descarta que se ponga a consideración de los camaristas.

Si así ocurriera, el Cabo Salinas tendría que verse forzado a volver a la ciudad en donde tanto dolor sembró con la Masacre del BPF y también cómo represor. Cuesta mucho comprender que alguien con semejante vida ominosa se oculte en el anonimato de la capital provincial teniendo todavía tantas cuentas pendientes con la sociedad.


“Ojalá sea condenado como se merece y cumpla la pena que tenga que cumplir. Miguel Angel Salinas ha tachado todos los casilleros que pueden tachar las peores personas que han pisado el planeta tierra. Espero que lo vuelvan a condenar”, asegura Francisco Muzzio, quien sólo pudo legar una foto de bebé en brazos de su padre ejecutado por Salinas.

 

 

 

 


 
 

Telediario Digital

Imperio Televisión S.A. - Río Cuarto, Córdoba

2025 - Todos los derechos reservados.

LOGO SIN BAJADA 2

© 2019 by Tincho Carranza.

  • Facebook Basic Black
  • Twitter Basic Black
  • Black Instagram Icon
bottom of page