¿Qué consumen los jóvenes hoy? el estudio que encendió una alerta en Río Cuarto
- Telediario Digital
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Un relevamiento del Consejo Económico y Social de Río Cuarto analizó hábitos de consumo en adolescentes y jóvenes. El informe advierte sobre el acceso temprano al alcohol y drogas, la automedicación con ansiolíticos y el uso intensivo de pantallas durante varias horas al día.
Un estudio realizado en Río Cuarto encendió señales de alerta sobre los consumos problemáticos en adolescentes y jóvenes. El relevamiento, presentado por el Consejo Económico y Social de la ciudad, analizó hábitos vinculados al consumo de alcohol, tabaco, drogas legales e ilegales, automedicación y el uso intensivo de pantallas.

Según explicó el presidente del organismo, Sergio Saleme, la investigación se llevó adelante con trabajo de campo durante el último trimestre del año pasado y dividió el análisis en distintos grupos etarios: de 12 a 14 años, de 15 a 17, de 17 a 20 y mayores de esa edad.
Uno de los datos que más preocupa es la alta exposición al consumo en edades tempranas. De acuerdo al estudio, una gran parte de los encuestados entre 12 y 20 años admitió haber consumido alcohol o tabaco, o haber recibido ofertas para consumir drogas ilegales.
En el caso de las drogas ilícitas —como marihuana, cocaína o drogas sintéticas— el informe reveló que alrededor del 50% de los encuestados manifestó haber consumido, haber tenido acceso o haber recibido ofrecimientos. Además, muchos señalaron que conseguir este tipo de sustancias resulta relativamente fácil.
Otro dato que llamó la atención es el de la automedicación. El relevamiento detectó que una proporción significativa de personas consumió medicamentos sin receta médica, especialmente ansiolíticos, algo que en teoría debería estar restringido.
A esto se suma el uso intensivo de dispositivos tecnológicos. El estudio muestra que la mayoría de los encuestados utiliza pantallas entre tres y siete horas diarias, principalmente para redes sociales, comunicación y entretenimiento.
Finalmente, el informe también revela un problema adicional: muchas personas que reconocen tener consumos problemáticos no saben dónde pedir ayuda. Según el relevamiento, un porcentaje importante de los encuestados desconoce cuáles son los mecanismos o instituciones a las que puede recurrir para recibir asistencia.
Para Saleme, estos datos deben servir como base para el diseño de políticas públicas. “La idea es generar información para que luego se puedan impulsar campañas de concientización y herramientas de prevención”, explicó.

