Proponen bajar la velocidad máxima a 30 km/h y aplicar alcohol cero en Río Cuarto
- Telediario Digital
- hace 2 días
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El concejal Franco Miranda presentó una serie de proyectos para reformar el código de movilidad urbana. Entre las principales medidas propone reducir las velocidades máximas, aumentar multas por infracciones graves y sumar nuevos controles tecnológicos en avenidas y corredores rápidos.
La seguridad vial volvió al centro del debate en Río Cuarto tras la presentación de un paquete de proyectos que buscan modificar las reglas de circulación en la ciudad. La iniciativa, impulsada por el concejal Franco Miranda, propone reducir las velocidades máximas permitidas y sumar nuevas herramientas de control para disminuir los siniestros viales.

Según explicó el propio Miranda, la propuesta parte de estudios que indican que reducir la velocidad permite ganar tiempo de reacción ante situaciones de riesgo.
“Cuando uno reduce la velocidad, lo que gana es tiempo de frenado ante una situación límite”, sostuvo.
Entre los cambios planteados, se propone que las avenidas pasen de 60 a 40 kilómetros por hora y que los corredores rápidos bajen de 40 a 30. El esquema ya se aplica en otras ciudades de la provincia, como Córdoba capital y Villa María, donde se avanzó en políticas de reducción de velocidad para disminuir la gravedad de los accidentes.
El paquete de proyectos incluye además la modificación del Código de Movilidad Urbana y la incorporación de nuevas medidas de control. Entre ellas se encuentran el aumento de multas por infracciones graves como circular sin casco, transportar más de dos personas en una moto, no usar cinturón de seguridad o utilizar el celular mientras se conduce.
Otro punto que se pone en discusión es la adhesión de Río Cuarto a la ley provincial de alcohol cero al volante, una normativa que ya rige en varias localidades cordobesas. Además, se propone instalar tótems de control de velocidad en avenidas y corredores donde se registran más siniestros.
Según Miranda, gran parte de los accidentes fatales ocurren durante la madrugada, cuando los controles presenciales son más difíciles de sostener por falta de recursos humanos. Por eso, la iniciativa también plantea sumar tecnología y aplicar lo que denominan “arquitectura urbana táctica”, con intervenciones como señalización, pintura, semáforos y reductores en zonas críticas.

