Más de un muerto por semana: la crisis vial que alarma a Río Cuarto
- Telediario Digital
- hace 53 minutos
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La seguidilla de muertes con motociclistas como protagonistas volvió a encender las alarmas en la ciudad. El especialista en tránsito Horacio Botta Bernaus advirtió que el problema no se resuelve solo con más multas y penas: “En Argentina no existe un verdadero proceso de aprendizaje para conducir”.
Una nueva cadena de siniestros fatales sacude a Río Cuarto. En los últimos días, la ciudad registró más de una muerte por semana en hechos de tránsito, la mayoría con motos involucradas y en circunstancias violentas. El dato, crudo y repetido, ya no sorprende: preocupa.

En diálogo con Telediario, el abogado especializado en derecho de tránsito y asesor municipal, Horacio Botta Bernaus, fue contundente:
“Hace 20 años que repetimos los mismos errores. Creemos que con más leyes, más penas y más controles vamos a solucionar el problema, pero los resultados están a la vista”.
El especialista comparó la realidad local con el sistema de formación en España, donde recientemente visitó autoescuelas y exámenes oficiales. Allí, explicó, solo aprueba el 35% de los aspirantes a motociclistas tras meses de preparación. “Acá el proceso de aprendizaje no existe. Se aprende manejando, y esa experiencia puede tardar diez años. El problema es que en el medio puede costar vidas”, advirtió.
Para Botta Bernaus, la raíz del drama es doble: no se enseña a conducir con profundidad ni se percibe el riesgo real.
“Seguridad vial es ver el riesgo y saber cómo actuar. Si no lo percibo, no actúo en consecuencia”, señaló.
Desde maniobras imprudentes hasta conductores con altos niveles de alcohol en sangre o picadas en plena ciudad, el combo es explosivo.

“El Código Penal no enseña a manejar”, remarcó el especialista, cuestionando la idea de que el endurecimiento de penas resolverá la crisis. En cambio, propuso reforzar la educación desde la familia y adaptar los métodos de enseñanza a las nuevas generaciones.
“Los jóvenes aceptan el error. El problema muchas veces son los adultos que no reconocen el suyo”, sostuvo.
Mientras tanto, las estadísticas locales siguen creciendo y la mayoría de las víctimas fatales tiene menos de 40 años. La pregunta que sobrevuela es incómoda: ¿cuántas muertes más hacen falta para cambiar el enfoque?

