Murió el ayatolá Ali Khamenei tras los ataques aéreos en Teherán
- Telediario Digital
- hace 5 minutos
- 2 Min. de lectura
La muerte del líder supremo iraní fue confirmada por el presidente estadounidense Donald Trump. Israel había anticipado “indicios” tras los bombardeos conjuntos contra objetivos estratégicos en la capital iraní.

El ayatolá Ali Khamenei, máxima autoridad política y religiosa de Irán desde 1989, murió este sábado luego de los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel sobre Teherán. La confirmación llegó a través del presidente Donald Trump, quien lo anunció en su red Truth Social.
“Khameneí está muerto”, escribió el mandatario estadounidense, calificando el hecho como “justicia” y asegurando que se abre “una oportunidad histórica para que el pueblo iraní recupere su país”.
Horas antes, el primer ministro Benjamin Netanyahu había señalado que existían “indicios” de que el líder iraní no había sobrevivido al bombardeo sobre su complejo de seguridad en el corazón de Teherán. Medios israelíes aseguraron que ambos mandatarios habrían visto imágenes del cuerpo recuperado entre los escombros.
Más de tres décadas en el poder
Khamenei había asumido como líder supremo tras la muerte de Ruhollah Khomeini, consolidando un modelo de poder centralizado bajo control religioso y militar. Durante su mandato, Irán expandió su influencia regional apoyando a grupos como Hezbollah y Hamas, y profundizó su enfrentamiento con Washington y Tel Aviv.
En el plano interno, el régimen enfrentó fuertes protestas sociales, especialmente tras la muerte de Mahsa Amini en 2022, que desató una ola de manifestaciones reprimidas con dureza.
Incertidumbre y tensión regional
La desaparición del líder supremo abre un escenario de máxima incertidumbre en Medio Oriente. El nombre de Mojtaba Khamenei, hijo del ayatolá, comenzó a sonar como posible sucesor, aunque las divisiones internas podrían desatar una disputa de poder en la cúpula iraní.
Mientras tanto, la tensión militar en la región continúa en ascenso y el impacto geopolítico podría sentirse en mercados energéticos y en la estabilidad política de varios países.

