Microaumentos cada semana: el interior ya paga naftas cerca de $2000
- Telediario Digital

- 13 nov 2025
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Las subas no informadas están alterando el valor de los combustibles en todo el país y profundizan la brecha entre provincias y Capital. Expendedores advierten caída del consumo en el Norte y cuestionan la política de YPF que ajusta precios sin aviso y de manera desigual entre estaciones.
El precio de los combustibles volvió a encender señales de alerta en todo el interior del país. Los llamados “microaumentos”, aplicados de manera silenciosa y sin comunicación oficial, están llevando la nafta a valores que ya rozan los $2000 por litro en varias provincias. La política de ajustes permanentes, impulsada por YPF y replicada por el resto de las petroleras, está generando incertidumbre tanto en automovilistas como en estaciones de servicio.

La situación se agrava porque estos incrementos reemplazaron a los tradicionales aumentos mensuales vinculados a impuestos o autorizaciones oficiales. Ahora, los precios varían día a día e incluso entre estaciones de la misma bandera.
En Río Cuarto, por ejemplo, la Infinia cotiza a $1.863 y la súper a $1.654, mientras que en estaciones privadas del mismo radio urbano la premium ya trepa a $1.919. Un esquema opaco que, lejos de estabilizar el mercado, profundiza la desigualdad territorial.
Pedro Llorvandi, integrante de la Cámara de Expendedores y tesorero de CECHA, respaldó parte de la recomposición del sector, pero cuestionó la forma en que se aplica.
“A mí no me gustan los microaumentos no informados. Me gustaría algo más pautado, más publicado, más avisado”, planteó. Incluso denunció que YPF castiga con aumentos a las estaciones que operan bien —baños limpios, playas cuidadas, buen nivel de ventas— y baja el precio en aquellas que tienen menor desempeño: “Me parece injusto e incorrecto”.

El impacto regional es contundente. Mientras en Buenos Aires los precios siguen por debajo, en el interior profundo —del NOA a la Patagonia y pasando por Córdoba— el litro de nafta ya supera con claridad el histórico parámetro “1 dólar = 1 litro”. Y lo hace en un contexto donde el consumo cae hasta un 15% en provincias como Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca o La Rioja.
Sin embargo, ese retroceso queda invisibilizado por el aumento del consumo en sectores ligados al petróleo y la minería, que elevan artificialmente el promedio nacional.
Este escenario expone una vez más una brecha estructural: mientras las provincias soportan precios más altos y caída de actividad, el AMBA sigue funcionando como excepción. Sin regulación clara, sin criterios de transparencia y con un mercado que se mueve según algoritmos internos de cada petrolera, las economías regionales quedan nuevamente relegadas.
Hacia adelante, el sector espera algún tipo de ordenamiento. Los expendedores reclaman previsibilidad y advierten que, si el consumo sigue cayendo, se resentirá el movimiento comercial y productivo del interior.
El panorama es incierto, pero la tendencia está clara: los microaumentos están convirtiéndose, en la práctica, en aumentos permanentes.




