Menos vacas, más presión: el stock ganadero cae al nivel más bajo en 14 años
- Telediario Digital
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El stock bovino volvió a caer en 2025 y se ubicó en el nivel más bajo desde 2011. Aunque mejoran algunos indicadores productivos, el sector enfrenta un escenario de recuperación lenta con impacto directo en precios y economías regionales.
El stock bovino en Argentina volvió a retroceder en 2025 y profundiza una tendencia que preocupa al sector ganadero. Según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, al 31 de diciembre el rodeo nacional alcanzó las 50,9 millones de cabezas, lo que representa una caída de 704.000 animales respecto al año anterior.
Se trata de una baja del 1,36% interanual que ubica al stock en su nivel más bajo desde 2011. Este dato aparece como uno de los factores estructurales que explican la presión sobre el precio de la carne, en un contexto donde la demanda se mantiene firme y la oferta no logra recomponerse al mismo ritmo.
El informe detalla que la caída se explica principalmente por la reducción en vacas y vaquillonas, con una baja de más de 500.000 cabezas. También se registró una disminución en terneros, mientras que el único segmento que mostró crecimiento fue el de machos, aunque insuficiente para revertir la tendencia general.

Desde una mirada productiva, la SAGYP pone el foco en un dato que genera expectativas: la mejora en la relación ternero/vaca, que alcanzó el 65,2%, por encima del promedio histórico. Esto indica una mayor eficiencia del sistema, ya que con menos vientres se logra producir más terneros.
Sin embargo, el impacto territorial es desigual. En las provincias ganaderas, donde la actividad es motor económico, la caída del stock implica menos producción, menor circulación de ingresos y presión sobre toda la cadena, desde el productor hasta el consumidor. A esto se suma que la recuperación del rodeo tiene tiempos biológicos largos, lo que limita cualquier mejora inmediata.
En este escenario, el propio informe advierte que la recomposición será gradual. Aunque los precios actuales incentivan la retención de animales y podrían mejorar los indicadores en el mediano plazo, el desafío sigue siendo sostener la producción en un país donde la ganadería vuelve a mostrar señales de fragilidad estructural.

