La inflación afloja, pero el ajuste aprieta
- Telediario Digital
- hace 1 día
- 2 Min. de lectura
La inflación de diciembre se ubicó en torno al 2% y el 2025 cerró con uno de los registros más bajos de los últimos años. Sin embargo, detrás del número aparecen alimentos que no paran de subir, consumo restringido y salarios que no logran recomponerse, especialmente en el interior del país.
La inflación de diciembre volvió a moverse cerca del 2% y confirmó una tendencia de desaceleración que permitió cerrar el 2025 con un índice anual del 31,4%, uno de los más bajos de los últimos nueve años. El dato es celebrado desde el plano macroeconómico, pero pierde brillo cuando se lo contrasta con la realidad cotidiana de millones de familias.

Así lo advirtió Germán Romero, presidente del Centro de Almaceneros de Córdoba, al analizar el impacto real de los precios sobre el consumo.
“El número de inflación es bueno como dato aislado, pero detrás hay un ajuste muy fuerte que están pagando las familias”, sostuvo en diálogo con Telediario.
Según el relevamiento del sector, el rubro alimentos y bebidas volvió a ser el principal motor de las subas, con incrementos cercanos al 8% en diciembre. La carne vacuna encabezó los aumentos, con alzas del 9% en un solo mes. Hoy, el kilo oscila entre los 18 y 22 mil pesos, un valor que, para amplios sectores, la convierte en un bien casi inaccesible.

El informe social expone un escenario crítico en el interior del país: el 55% de las familias no logra cubrir plenamente la canasta alimentaria; el 87% tuvo que financiar alimentos, ya sea con tarjeta o fiado; y más de la mitad debió suspender alguna comida durante el mes.
“La inflación baja porque el consumo está planchado. No hay margen en los ingresos”, remarcó Romero.
Desde una mirada federal, la situación golpea con mayor fuerza a las provincias, donde los salarios corren muy por detrás del costo de vida y los alimentos básicos pesan más en el gasto mensual. Sin una recomposición real del poder adquisitivo, el riesgo es claro: estabilidad de precios con deterioro social creciente.
El escenario hacia adelante plantea una tensión difícil de sostener. Si la inflación se mantiene en niveles bajos pero no mejora el ingreso real, el ajuste seguirá recayendo sobre la mesa de los hogares. El desafío económico ya no pasa solo por domar los precios, sino por evitar que la desaceleración inflacionaria conviva con más pobreza y menos consumo.

