La industria sigue lejos de recuperarse y crecen las dudas sobre el RIGI
- Telediario Digital
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Mientras el Gobierno impulsa una ampliación del RIGI para atraer inversiones, distintos sectores industriales siguen trabajando con niveles mínimos de capacidad instalada. Un informe comparativo expuso que el régimen apenas elevó la tasa de inversión y crecen las críticas por el impacto sobre la producción nacional.

La industria argentina mostró una leve recuperación interanual en marzo, pero los números todavía están lejos de reflejar una reactivación sólida. Sectores clave como el textil y la metalmecánica continúan trabajando con niveles críticos de utilización de capacidad instalada, en algunos casos apenas entre el 30% y el 40%, lo que vuelve a encender alarmas sobre el presente productivo del país.
El dato se conoció en paralelo con la decisión del Gobierno nacional de ampliar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), ahora rebautizado informalmente como “super RIGI”, con el objetivo de atraer más capitales y extender beneficios a nuevos sectores económicos. Sin embargo, distintos análisis advierten que el esquema no logró generar el impacto prometido.
Según se expuso en el informe citado durante el análisis económico, desde la puesta en marcha del RIGI solo comenzaron a operar ocho proyectos de inversión. Además, la mayoría de esas iniciativas estuvieron concentradas en petróleo y minería, y en muchos casos correspondieron a empresas que ya tenían presencia en el país y simplemente reencuadraron proyectos existentes bajo el nuevo régimen de beneficios.
La crítica más fuerte apunta a que el régimen prácticamente no modificó la tasa de inversión de la economía argentina. De acuerdo a un relevamiento del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), entre 2015 y 2024 la inversión promedió el 15,8% del PBI. Con el RIGI en funcionamiento, ese indicador apenas subió al 16%, una diferencia mínima que para muchos especialistas refleja un fracaso en términos de atracción de capitales.
En paralelo, el informe plantea un dato que genera preocupación: mientras el Gobierno promocionaba el RIGI como una herramienta para atraer inversiones, los argentinos incrementaron fuertemente el ahorro en dólares. Según el análisis, las personas humanas acumularon ahorros equivalentes al 4,7% del PBI, un volumen que muestra que incluso dentro del país persiste la desconfianza sobre las condiciones económicas para invertir en producción.
El escenario vuelve a poner el foco sobre las economías regionales y el entramado industrial del interior. Provincias con fuerte perfil manufacturero observan con preocupación la caída de actividad y el impacto sobre el empleo, mientras crecen los cuestionamientos a un modelo económico que, por ahora, no logra traducir los incentivos fiscales en inversiones concretas ni en recuperación industrial sostenida.

