La guerra en Medio Oriente golpea al campo argentino
- Telediario Digital
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A menos de dos meses del inicio de la siembra de trigo, el conflicto en Medio Oriente dispara el precio de la urea —clave para el cereal— y expone la dependencia argentina de importaciones estratégicas. El impacto ya preocupa a productores y economías regionales.
La guerra en Medio Oriente empieza a sentirse con fuerza en el campo argentino. A semanas de una nueva campaña de trigo, el precio de la urea —fertilizante central para el cultivo— alcanzó niveles máximos en cuatro años, en un contexto de fuerte dependencia de insumos importados desde la región en conflicto.
Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, el 39,3% de los fertilizantes nitrogenados que utiliza la Argentina provienen de Medio Oriente.

En paralelo, el precio internacional de la urea registró subas de hasta el 42% en pocos días, pasando de US$483 a US$685 por tonelada. La tensión en el Estrecho de Ormuz —clave para el comercio global— y los ataques a infraestructura energética en el Golfo Pérsico ya afectan la cadena de suministros.
El impacto llega en un momento crítico: en menos de dos meses comienza la siembra de trigo, uno de los cultivos más importantes para la economía nacional y las exportaciones. La última campaña dejó una cosecha récord de 29,5 millones de toneladas, pero ese volumen ahora queda condicionado por el costo de los insumos y la incertidumbre internacional.

Desde una mirada federal, el problema golpea especialmente a las provincias productivas del interior, donde el trigo es motor de actividad económica. Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires concentran gran parte de la producción, y un aumento en los costos puede traducirse en menor inversión, caída en la productividad o traslado a precios en la cadena alimentaria.
El escenario se agrava por factores estructurales: la Argentina incrementó en 2025 sus importaciones de fertilizantes hasta 4,1 millones de toneladas, con fuerte dependencia externa. Además, la producción local no logra cubrir la demanda, en parte por paradas en plantas clave. Esto deja al país expuesto a shocks internacionales que impactan directamente en los costos internos.

De cara a lo que viene, el interrogante es claro: si el conflicto se prolonga, los precios podrían mantenerse altos o incluso escalar. En ese caso, el impacto no solo será en el productor, sino también en la mesa de los argentinos. El trigo es base de alimentos esenciales, y cualquier distorsión en su costo termina trasladándose al consumo.

