La ciencia en retroceso: menos recursos y más concentración en Buenos Aires
- Telediario Digital
- hace 3 horas
- 2 Min. de lectura
Un informe advierte una fuerte caída en la inversión en ciencia en todo el país. La distribución, además, profundiza las desigualdades: CABA recibe hasta 25 veces más recursos que otras provincias.

En el Día Nacional de la Ciencia y la Tecnología, el panorama que atraviesa el sector en Argentina está lejos de ser celebratorio. Según datos relevados por asociaciones vinculadas al sistema científico, la inversión nacional muestra una caída sostenida en todos los distritos, en un contexto que investigadores califican como uno de los más críticos desde el regreso de la democracia.
El recorte no solo impacta en términos generales, sino que también expone una profunda desigualdad en la distribución de los recursos. Mientras la Ciudad de Buenos Aires concentra la mayor parte de la inversión, otras provincias quedan muy relegadas. La diferencia es contundente: en términos per cápita, CABA recibe hasta 25 veces más fondos que distritos como Santiago del Estero.
El informe también revela que, salvo excepciones como Río Negro, el resto de las provincias viene perdiendo financiamiento de manera sostenida. En algunos casos, el retroceso es drástico: Neuquén perdió más del 60% de los recursos, La Rioja cerca del 57% y Santa Cruz alrededor del 55%. El promedio nacional marca una caída cercana al 30%.
En este escenario, Córdoba también aparece entre las provincias que reciben menos inversión en relación a su población, lo que refuerza el reclamo histórico del interior por una distribución más equitativa. La concentración en el área metropolitana no solo limita el desarrollo federal, sino que también condiciona la generación de conocimiento en los territorios.
Especialistas advierten que este proceso no es solo un problema presupuestario, sino estructural. La falta de financiamiento sostenido pone en riesgo líneas de investigación, formación de recursos humanos y la capacidad del país para sostener un sistema científico competitivo a nivel internacional.
El impacto, además, excede al ámbito académico. La reducción de recursos en ciencia y tecnología compromete áreas clave como la salud, la producción y la innovación, afectando directamente el desarrollo y la soberanía del país. El interrogante que queda abierto es si se trata de un escenario transitorio o de un cambio de rumbo más profundo.

