Inflación en Córdoba: Febrero cerró en 3,1% y los alimentos volvieron a dispararse
- Telediario Digital
- hace 1 hora
- 3 Min. de lectura
El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas estimó una inflación mensual de 3,1% y advirtió un “piso” que se consolida por encima del 2%. Alimentos treparon 4,2% con subas fuertes en carne, aceites y lácteos. La pobreza para una familia tipo se ubicó en $1.770.383 y el informe expone señales críticas de seguridad alimentaria y caída del consumo.
Inflación mensual de 3,1% y advirtió un “piso” que se consolida por encima del 2%. Alimentos treparon 4,2% con subas fuertes en carne, aceites y lácteos. La pobreza para una familia tipo se ubicó en $1.770.383 y el informe expone señales críticas de seguridad alimentaria y caída del consumo.

El Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) estimó que la inflación de febrero de 2026 fue de 3,1%, con resultados similares tanto con la metodología vigente del INDEC (ENGHo 2004/05) como con la propuesta basada en ENGHo 2017/18 (3,1% vs 3,02%). El dato central, remarca el organismo, es que la inflación se mantiene por encima del 2% mensual, más cerca del 3%, consolidando un piso inflacionario estructural.
Según el informe fechado en Córdoba el 2 de marzo de 2026, el primer bimestre del año acumula 5,7%, un registro que —plantea el IETSE— vuelve “improbable (sino imposible)” el objetivo de una inflación anual total cercana al 10% previsto en el Presupuesto Nacional 2026, incluso antes de sumar eventuales efectos globales por el conflicto bélico entre ee. uu.–israel vs irán.
Alimentos: el motor del mes
El rubro “alimentos y bebidas no alcohólicas” fue el principal impulsor del aumento de precios en febrero, con una suba mensual de 4,2%. Dentro de ese paquete, el informe destaca incrementos en productos básicos:
carne vacuna: +19%
aceites: +8%
lácteos: +7%
frutas y verduras de estación: +6%
El IETSE agrega que también hubo aportes al alza desde vivienda, educación, salud y bienes y servicios varios, lo que sugiere un esquema inflacionario disperso e integrado, no limitado únicamente a alimentos.
En el plano social, el instituto estimó para febrero de 2026 una línea de pobreza para una familia tipo de $1.770.383 y una línea de indigencia de $973.373. El reporte subraya que la inflación concentrada en bienes esenciales golpea de lleno el poder de compra y reduce el margen de maniobra de los ingresos familiares.
Seguridad alimentaria: endeudamiento y asistencia
La Encuesta de Hogares incluida en el informe describe un deterioro sostenido de la seguridad alimentaria. Entre los datos más duros:
57% de hogares no cubrió la totalidad de la canasta básica alimentaria.
Entre quienes sí lo hicieron, 71,4% necesitó asistencia estatal.
11,3% redujo su ingesta diaria a una sola comida o experimentó hambre.
20,6% solicitó alimentos o ayuda económica.
31,5% reportó hambre no satisfecho.
52,3% redujo ingestas, priorizando eliminar cenas.
87,8% financió alimentos con crédito, fiado o préstamos.
El IETSE concluye que la seguridad alimentaria depende cada vez más de endeudamiento privado y asistencia pública, lo que revela una vulnerabilidad social profunda.
Consumo en caída y tensión política-económica
El informe también marca una contracción interanual del volumen del comercio minorista de alimentos de -8,4%, señal de que los precios corren por delante de cualquier mejora en ingresos reales o expectativas de consumo. La combinación de inflación persistente y pérdida de poder adquisitivo, advierte el organismo, debilita la demanda interna y complica una recuperación económica inclusiva.

En sus consideraciones finales, el IETSE plantea que el ajuste recae con fuerza sobre sectores medios y vulnerables, y cruza el diagnóstico con la agenda política anunciada por el presidente Javier Milei en la apertura de sesiones: continuidad de reformas estructurales con foco en equilibrio fiscal y desregulación. Pero el instituto advierte que el énfasis en logros y reformas no amortigua la presión inflacionaria de corto plazo ni los indicadores sociales asociados.
El cierre deja un mensaje directo: el diseño de políticas públicas deberá compatibilizar la estabilización macroeconómica con medidas que frenen la erosión del poder adquisitivo, recuperen el ingreso real y sostengan el mercado interno, especialmente en las provincias donde la canasta básica y el trabajo informal suelen pegar primero.

