Inflación, confianza y debate metodológico: por qué los números no siempre reflejan lo que vive la gente
- Telediario Digital
- hace 4 horas
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La salida de funcionarios del organismo estadístico reavivó la discusión sobre cómo se mide la inflación en la Argentina. Economistas advierten que el impacto inmediato no estaría en los precios, sino en la confianza, y plantean deudas históricas en la metodología del índice.

La inflación vuelve a ocupar el centro del debate económico y político en la Argentina. En un contexto donde el Gobierno nacional insiste en su objetivo de llevar el índice a cero, la reciente salida de autoridades del INDEC reabrió interrogantes sobre la credibilidad, la metodología y la distancia entre los números oficiales y la realidad cotidiana de los hogares.
En diálogo con Telediario Federal, el Economista Gerardo Schwarz, sostuvo que la salida de funcionarios no tendría un impacto inmediato en la inflación, pero sí podría influir en la percepción de estabilidad institucional y en la confianza de los mercados. “El efecto, si existe, se verá en la lectura que hagan los mercados sobre el riesgo y la solidez de las instituciones”, explicó, al tiempo que destacó el perfil técnico de quienes quedaron a cargo del organismo.
Más allá de los nombres, el foco se trasladó a una discusión de fondo: cómo se mide la inflación. El actual Índice de Precios al Consumidor se basa en una canasta construida sobre un “hogar tipo” definido hace años, con ponderaciones fijas que no se actualizan pese a los cambios en los precios relativos. “Si los alimentos suben más que otros rubros, la estructura del gasto real cambia, pero el índice no lo refleja”, advirtió.
Otro punto crítico es la ausencia del alquiler como componente explícito de la canasta. En un país donde una porción creciente de los hogares no es propietaria, este gasto central no aparece reflejado en la medición oficial. A eso se suma el mayor peso actual de servicios como internet, telefonía y plataformas digitales, consumos que no tenían la relevancia de hoy cuando se diseñó la metodología vigente.
El debate no es solo técnico, también es político. Cambiar el índice en medio de un proceso de desaceleración inflacionaria genera sospechas en una sociedad marcada por antecedentes de manipulación estadística. Por eso, algunos especialistas consideran razonable postergar una actualización metodológica hasta consolidar una tendencia clara y sostenida.
Como alternativa, se plantea avanzar hacia herramientas más transparentes y pedagógicas, como calculadoras personalizadas de inflación, que permitan a cada hogar estimar su propia variación de precios según su estructura de gastos. “Eso ayudaría a acercar los números oficiales a la experiencia real del día a día”, señalaron.
En paralelo, la entrevista puso el foco en una realidad poco visible del país federal. En Misiones, miles de trabajadores cruzan cada año a Brasil para realizar cosechas estacionales, principalmente de manzana, ante la caída del empleo en la forestoindustria. La retracción de la obra pública y del mercado interno dejó a muchos trabajadores sin alternativas locales, empujándolos a una economía de frontera informal y precaria, con escasa protección laboral.

