Industria en alerta: “vendo menos y a un precio mucho más bajo”, el fuerte reclamo del sector
- Telediario Digital
- hace 4 horas
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El presidente de la Unión Industrial Argentina advirtió que, sin estabilidad macroeconómica, el sector privado no puede recuperar competitividad. La advertencia llega en un contexto de consumo deprimido y fuerte impacto en las economías regionales.
La industria argentina atraviesa un escenario crítico marcado por la caída de la actividad, el retroceso del consumo y una rentabilidad cada vez más ajustada.
En ese contexto, Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina, afirmó que “la competitividad del sector privado depende de un ordenamiento macroeconómico urgente”, y advirtió que sin reglas claras será difícil sostener la producción y el empleo.
Según explicó el dirigente industrial, muchas empresas se ven obligadas a vender menos y, en algunos casos, a bajar precios para sostener volumen, aun cuando eso implique no cubrir los costos. La imposibilidad de trasladar aumentos en energía, impuestos, logística y financiamiento termina erosionando los márgenes y comprometiendo la continuidad de la actividad.

Desde la UIA remarcan que el problema no se limita a grandes centros urbanos, sino que golpea con mayor dureza al interior del país. En provincias con fuerte perfil industrial, la caída de la producción impacta de manera directa en cadenas productivas locales, proveedores, pymes y empleo, profundizando las asimetrías entre el AMBA y las economías regionales.
Rappallini sostuvo que la falta de previsibilidad macroeconómica desalienta inversiones y limita cualquier estrategia de crecimiento. En ese marco, insistió en la necesidad de ordenar variables clave como inflación, tipo de cambio, presión impositiva y acceso al crédito, para que las empresas puedan planificar a mediano y largo plazo.

El sector industrial advierte que, de no revertirse este escenario, podrían multiplicarse las suspensiones, los recortes de turnos y los cierres de plantas, especialmente en el entramado pyme del interior. Allí, cada fábrica que frena su producción tiene un impacto directo en la economía local y en el tejido social de las ciudades.
Mientras el debate económico sigue abierto, la industria vuelve a poner sobre la mesa un reclamo histórico: sin estabilidad macroeconómica y sin una mirada federal que contemple a las provincias, la competitividad del sector privado seguirá en riesgo y la recuperación continuará siendo una promesa lejana.

