G-FB8DD12N61
top of page

Entrarán dólares, pero al campo no le cierran los números

  • Foto del escritor: Telediario Digital
    Telediario Digital
  • hace 2 horas
  • 3 Min. de lectura

La campaña 2025-2026 proyecta una fuerte recuperación en maíz y soja, con niveles cercanos a récord y un ingreso millonario de divisas. Pero detrás del buen volumen aparece la otra cara: costos en dólares, transporte en conflicto y productores que advierten que la abundancia no garantiza rentabilidad.

La Argentina se encamina a una campaña agrícola de alto impacto en generación de divisas, con el maíz y la soja como dos de los principales motores del ingreso de dólares.

Sin embargo, el repunte productivo no borra las tensiones de fondo: mientras crecen las toneladas y se alimentan las expectativas oficiales, buena parte del campo asegura que los números siguen sin cerrar.

Según se planteó en la columna, el maíz muestra un escenario especialmente fuerte para la campaña 2025-2026. Al primero de abril se registraban más de 19 millones de toneladas, mientras que los compromisos acumulados de la semana previa alcanzaban los 22 millones de toneladas.



Ese volumen representa un aumento del 42% respecto del promedio de los últimos 10 años y equivale al 33% de la cosecha estimada. En paralelo, la proyección marca unas 38 millones de toneladas, por encima del ciclo anterior, aunque todavía por debajo del récord de 40,5 millones de toneladas de la campaña 2019-2020.


En soja, el panorama también exhibe señales de recuperación. Pese a una caída cercana al 9% en la superficie sembrada entre campañas, el rinde promedio nacional permitiría compensar esa retracción y proyectar una cosecha de 48 millones de toneladas.

El dato cobra relevancia si se lo compara con el derrumbe productivo de 2022-2023, atravesado por la sequía, cuando el agro sintió de lleno el golpe climático y económico.

Pero el dato central del análisis no pasa solo por la magnitud de la cosecha, sino por la contradicción que arrastra el modelo. Habrá más granos y, por lo tanto, más dólares para una economía urgida de divisas. Aun así, ese flujo no garantiza alivio para los productores.


El problema, se advirtió, es que muchos siguen vendiendo con un precio cambiario retrasado frente a costos en dólares que crecieron de manera significativa. En otras palabras: hay volumen, pero no necesariamente rentabilidad.

Ese desfasaje impacta de lleno en las economías regionales y en toda la cadena vinculada a la producción. No solo complica al productor mediano o pequeño, sino también al transporte de cargas, que hoy protesta por tarifas que no alcanzan a cubrir mantenimiento, logística, repuestos y renovación de unidades.


Ahí aparece otra señal de alarma para el interior productivo: aunque el campo vuelva a empujar el ingreso de divisas, la renta no se distribuye de manera homogénea y las provincias siguen absorbiendo buena parte del esfuerzo sin ver una mejora proporcional en sus costos y condiciones.


El interrogante, entonces, no es menor: si una de las principales fuentes de dólares del país vuelve a mostrar números robustos, por qué esa mejora no se traduce en un alivio más claro para la economía real.


La campaña agrícola puede darle aire al Gobierno en materia de reservas y recaudación, pero el malestar en el interior productivo deja a la vista un límite cada vez más evidente: sin rentabilidad genuina, sin equilibrio en los costos y sin una mirada más federal sobre la cadena agroindustrial, incluso una cosecha cercana a récord puede convivir con un campo en tensión.

 
 

Telediario Digital

Imperio Televisión S.A. - Río Cuarto, Córdoba

2025 - Todos los derechos reservados.

LOGO SIN BAJADA 2

© 2019 by Tincho Carranza.

  • Facebook Basic Black
  • Twitter Basic Black
  • Black Instagram Icon
bottom of page