El peligroso atardecer de la Casa Blanca de Trump
- Telediario Digital
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Por Pablo M. Wehbe | Al inicio de este 2026, el Salón Oval no solo representa el centro del Poder Ejecutivo estadounidense, sino el epicentro de un experimento institucional sin precedentes. Tras un año del regreso de Donald Trump a la Presidencia, el "atardecer" al que se asiste no es el de una carrera política, sino el de las salvaguardas tradicionales de la democracia liberal. A diferencia de su primer mandato, donde las figuras del establishment actuaron como "adultos en la habitación", la actual administración se ha blindado con una lealtad absoluta, eliminando cualquier vestigio de disidencia interna.
El peligro reside en la consolidación de una agenda que prioriza la retórica de la "retribución" sobre la gobernanza. Las instituciones que antes gozaban de una independencia técnica —el Departamento de Justicia, el FBI y las agencias de inteligencia— enfrentan hoy una reestructuración bajo el polémico "Schedule F", que busca convertir la burocracia profesional en un brazo ideológico. Este crepúsculo de la meritocracia administrativa marca un punto de no retorno: cuando la lealtad personal sustituye al deber constitucional, el Estado de derecho comienza a desdibujarse en las sombras de la arbitrariedad.
Más allá de las fronteras, el atardecer de la Casa Blanca proyecta una sombra alargada sobre el orden internacional. En 2026, la política de "América Primero" ha mutado de un eslogan electoral a una realidad disruptiva. El cuestionamiento constante a la OTAN y el giro hacia un proteccionismo radical mediante aranceles universales han dejado a los aliados históricos de Estados Unidos en una situación de vulnerabilidad extrema;
El ex Canciller israelí Shlomo Ben-Ami dijo que “Europa dejó de ser un aliado para pasar a ser un objetivo”. Toda una definición

La volatilidad de las decisiones, comunicadas a menudo por canales informales antes que por vías diplomáticas, ha generado un vacío de liderazgo global que potencias rivales están ávidas por llenar. El peligro no es solo la ausencia de Estados Unidos en la mesa de negociaciones, sino su papel como agente de caos en acuerdos climáticos y tratados de seguridad nuclear. Si la Casa Blanca renuncia a su rol de garante de la estabilidad, el mundo entrará en una penumbra donde la ley del más fuerte sustituirá a las normas internacionales.
Hacia el interior, el editorial de esta administración se escribe con la tinta de la división. La narrativa del "enemigo interno" ha permeado el discurso oficial, exacerbando las fracturas sociales hasta niveles no vistos desde el siglo XIX. En este 2026, la Casa Blanca no busca reconciliar a una nación dividida, sino capitalizar la confrontación para consolidar su base electoral de cara a las próximas legislativas. De hecho, el matutino catalán “La Vanguardia” ha publicado un editorial en el que advierte sobre los riesgos de una guerra civil en ese país ante la creciente radicalización de una polarización que no encuentra atenuantes.
Este "atardecer" es peligroso porque acostumbra a la ciudadanía a la excepcionalidad. Cuando la retórica incendiaria se vuelve cotidiana y el cuestionamiento de los resultados electorales se institucionaliza, el tejido social se desgarra de forma casi irreversible. La democracia no muere necesariamente en un golpe repentino; a veces, se desvanece lentamente en el resplandor crepuscular de un liderazgo que confunde el servicio público con el dominio absoluto.

Se debe advertir severamente sobre este punto. La humanidad ya vivió procesos en los que todo parecía “normal” hasta que dejó de serlo, y con costos sociales muy caros. En este sentido, es dable advertir a las autoridades argentinas -de todos los poderes públicos y también de quienes tienen la responsabilidad de reflejar la realidad- sobre el enorme riesgo que significa continuar solidificando el papel de “proxy” de los Estados Unidos. El discurso del Presidente Milei en Davos fue una exposición de un capitalismo en el que no creen ni sus mayores propagandistas.
¿Habrá escuchado Milei el duro discurso proteccionista y adversario del libre mercado que dio el Secretario de Comercio de Estados Unidos? Frente a un mundo que cierra sus fronteras, Argentina se alía de manera acrítica con quien confronta con el que se le cruza, que viola normas internacionales y establece una nueva forma de relacionarse con y en el mundo: la ley del más fuerte.
Ojalá que quienes tienen la obligación de atender estas cosas abran los ojos a tiempo, pues a veces entender lo que pasa fuera del país de manera tarde puede hacer pagar graves consecuencias a las futuras generaciones.
(*) Pablo M. Wehbe es doctor en Derecho, especialista en relaciones internacionales. Además es profesor en la Universidad Nacional de Río Cuarto y en la de Villa María. En televisión, es columnista del programa “Argentina en Noticias” de Telediario Televisión

