El “audio del terror”: Así extorsionaron desde una cárcel Bonaerense al soldado que se suicidó en Olivos
- Telediario Digital
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Se filtró el audio clave con el que extorsionaban a Rodrigo Gómez, el soldado de 21 años que se quitó la vida en la Quinta de Olivos. La Justicia sostiene que fue víctima de una organización que operaba desde prisión y simulaba denuncias por delitos graves para exigir dinero.
Nuevos elementos se incorporaron a la causa que investiga la muerte de Rodrigo Andrés Gómez, el soldado de 21 años que se suicidó el 16 de diciembre en la Quinta de Olivos. La principal novedad es la filtración del llamado “audio del terror”, una grabación utilizada para extorsionarlo y que hoy es considerada una pieza central de la investigación judicial.

Según confirmó la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, al menos siete personas privadas de la libertad habrían participado en las maniobras de hostigamiento que precedieron al suicidio del joven. Al momento de su muerte, se halló una carta dirigida a familiares y amigos en la que manifestaba atravesar una situación económica crítica, con deudas cercanas a los dos millones de pesos.
De acuerdo a la investigación, los detenidos contactaron a Gómez a través de una aplicación de citas, usando un perfil falso bajo el nombre de “Julieta Ayelén Cardozo”. Desde allí comenzó la extorsión. Monteoliva calificó al grupo como una verdadera “pyme del delito” y presentó los avances junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la jueza federal Sandra Arroyo Salgado.

El mecanismo incluía audios cuidadosamente armados para generar miedo inmediato. En uno de ellos, una supuesta madre enfurecida acusaba al joven de haber contactado a una menor y advertía que iría a denunciarlo de inmediato. Nada de eso existía: ni la madre, ni la hija, ni la denuncia.
Luego llegaba un segundo mensaje, aún más intimidante. Un hombre se presentaba como subteniente de una supuesta división policial contra la pedofilia y la trata de personas. Con tono firme y vocabulario técnico, aseguraba tener pruebas, conversaciones y archivos, y lanzaba la amenaza directa: si no respondía, el caso sería elevado a la fiscalía.
A partir de allí comenzó el hostigamiento constante. Amenazas de cárcel, exposición pública y el fin de su carrera militar se repetían día tras día. “¿Para vos cuánto vale tu libertad?”, era la frase central del chantaje. Aunque el pedido inicial fue de 500 mil pesos, el monto se negociaba y se aceptaban pagos en cuotas mediante transferencias inmediatas.
Semanas de presión y una red que operaba desde prisión
Los extorsionadores le prohibían pedir ayuda a familiares o amigos y le indicaban qué excusas usar si alguien preguntaba por el dinero. Las amenazas incluían frases directas y violentas. Los peritajes digitales confirmaron que el joven soportó semanas de presión psicológica, con registros de mensajes desesperados y transferencias en su celular.
La jueza Arroyo Salgado determinó que la organización operaba desde las cárceles de Magdalena y Olmos, lo que vuelve a poner en debate el uso de celulares dentro de los penales y las estafas virtuales que se multiplican desde el encierro. La causa sigue en pleno avance y no se descartan nuevas imputaciones.

