Desocupación en Argentina: Subió al 7,5% en 2025 y ya afecta a más de 1,6 millones de personas
- Telediario Digital
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El Indec informó que la desocupación trepó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025 y afectó a más de 1,6 millones de personas. El dato expone una contradicción cada vez más visible: hubo rebote de la actividad, pero no alcanzó para sostener el empleo, sobre todo en los sectores y territorios más castigados.
La desocupación volvió a subir en la Argentina y cerró 2025 en 7,5%, según informó el Indec. El dato representa una suba de 0,9 puntos porcentuales frente al trimestre anterior y confirma que el mercado laboral terminó el año más deteriorado, con más de 1,6 millones de personas buscando trabajo sin conseguirlo.

Detrás del número hay una señal más profunda: no sólo creció el desempleo, también retrocedió el empleo. En el cuarto trimestre, la tasa de empleo se ubicó en 45%, mientras la actividad quedó en 48,6%. En otras palabras, hubo más gente en el mercado laboral, pero menos puestos capaces de absorber esa demanda. El problema no fue menor ni estadísticamente discutible: el propio informe oficial marcó que la suba de la desocupación resultó significativa.
El golpe, además, no fue parejo. Los jóvenes volvieron a quedar al frente de la crisis laboral. En el segmento de 14 a 29 años, la desocupación creció con fuerza tanto entre mujeres como entre varones, mientras que en la población adulta los indicadores se mantuvieron mucho más estables. También aparece otro dato inquietante: casi un tercio de los desocupados llevaba más de un año buscando trabajo, señal de que el problema ya no pasa sólo por una pérdida coyuntural de puestos, sino por una dificultad estructural para reinsertarse.
El mapa de la desocupación
Datos del cuarto trimestre de 2025 - Promedios por regiones (personas)

El mapa también muestra una Argentina partida. Gran Buenos Aires encabezó la desocupación por regiones con 8,6%, seguido por la región pampeana con 7,7%, por encima del promedio general. Entre los aglomerados, Partidos del Gran Buenos Aires, Mar del Plata, Gran La Plata y Río Gallegos figuraron entre los más complicados. El dato obliga a mirar más allá del promedio nacional: cuando la economía se concentra en pocos sectores y en pocos territorios, las provincias y las ciudades del interior quedan más expuestas a un rebote que no derrama en trabajo real.
La paradoja es política y económica a la vez. Mientras el Indec mostró que la actividad económica creció en diciembre de 2025 frente al mismo mes del año anterior, el mercado de trabajo cerró en retroceso. Esa combinación refuerza una discusión de fondo: se puede exhibir mejora en algunos indicadores macro, pero si esa recuperación no genera empleo formal, el alivio no llega a las familias, al comercio barrial ni a las economías regionales que dependen del consumo y de la producción con mano de obra intensiva.

El dato del desempleo, así, mete presión sobre el Gobierno y también sobre las provincias. Porque cuando cae el empleo formal, no sólo se resiente el ingreso de los hogares: también se enfría el consumo, se achica la recaudación y se debilita la actividad en ciudades intermedias y polos productivos del interior. La pregunta que empieza a crecer es tan simple como incómoda: cuánto puede durar una recuperación que no se traduce en trabajo.

