Delcy Rodríguez asume el poder tras la caída de Maduro y sacude el tablero venezolano
- Telediario Digital

- hace 2 días
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Tras la captura de Nicolás Maduro en Estados Unidos, Delcy Rodríguez asumió formalmente la presidencia de Venezuela. El juramento marca un giro clave en el poder, profundiza la crisis institucional y abre interrogantes sobre el rumbo político, económico y social del país, con impacto directo en la región y en las diásporas.
Delcy Rodríguez juró este lunes como presidenta de Venezuela en un acto oficial que busca mostrar continuidad institucional tras la captura de Nicolás Maduro.
La dirigente, hasta ahora era vicepresidenta, quedó al frente del Ejecutivo en un contexto de fuerte tensión interna, cuestionamientos internacionales y una economía en estado crítico.

La ceremonia se realizó en Caracas, con un discurso en el que Rodríguez prometió “defender la soberanía” y llamó a la “unidad nacional”, al tiempo que envió señales políticas hacia el exterior, especialmente a Estados Unidos.
El juramento se produce mientras Maduro enfrenta un proceso judicial por narcoterrorismo en tribunales federales de Nueva York, un hecho sin precedentes en la historia reciente del país.
Rodríguez es una figura central del chavismo duro. Abogada, ex canciller y sancionada en reiteradas ocasiones por Estados Unidos y la Unión Europea, construyó su poder como pieza clave del engranaje político y diplomático del régimen. Su llegada formal a la presidencia refuerza la idea de continuidad más que de transición, algo que ya genera rechazo en sectores opositores.
Desde una mirada regional, el cambio de mando no es un dato menor. Venezuela sigue siendo un actor estratégico en el mapa energético sudamericano, y cualquier definición política impacta en mercados, acuerdos comerciales y flujos migratorios. Provincias argentinas con vínculos productivos, energéticos o con fuerte presencia de comunidades venezolanas siguen de cerca los acontecimientos.

En términos económicos, el escenario es frágil. Inflación persistente, caída del salario real, dependencia del petróleo y sanciones internacionales configuran un cuadro que limita el margen de maniobra del nuevo gobierno. La gran incógnita es si la administración Rodríguez buscará algún gesto de apertura o profundizará el rumbo actual.
El juramento de Delcy Rodríguez no cierra la crisis: la reconfigura. Con Maduro fuera de escena y la presión internacional en aumento, Venezuela entra en una etapa de alta volatilidad política, con derivaciones que exceden sus fronteras y reavivan el debate sobre democracia, legitimidad y poder en América Latina.




