Dejó el quirófano para vivir del circo: la historia de una cirujana que eligió el arte
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Fue médica cirujana, docente universitaria y parte de un hospital de alta complejidad. Pero el arte nunca dejó de acompañarla. Entre mandatos familiares, terapia y un cruce inesperado, tomó una decisión que cambió su vida para siempre. Hoy recorre el país con su proyecto Arte en Circo.
“Uno tiene que estar atento a los cruces de la vida”, dice Mónica. Y su historia parece confirmarlo.
Su camino comenzó mucho antes de la medicina. Desde los ocho años estudiaba dibujo y pintura. Quería escribir, soñaba con filosofía y letras. Pero en su familia la respuesta fue clara: había que elegir algo “más seguro”. La biología apareció como opción y así empezó una carrera que la llevó a convertirse en médica cirujana, docente universitaria y especialista.

Se formó con exigencia. Hizo residencia en cirugía general, luego una subespecialidad, participó en congresos y trabajó en un hospital de referencia. Un ámbito estructurado, tradicionalmente masculino, donde tomó decisiones de alta responsabilidad. Mientras tanto, nunca abandonó el arte: estudiaba mimo, exploraba el lenguaje corporal y buscaba espacios creativos entre guardias y quirófanos.
Incluso dentro del hospital rompía moldes. Mientras curaba heridas, proponía cantar, intervenir desde lo lúdico, conectar con lo emocional. Para ella, la dimensión humana era tan importante como el procedimiento técnico. Pero esa tensión entre la estructura médica y su sensibilidad artística se volvió cada vez más evidente.
Hasta que llegó el quiebre.
“Empecé a sentirme incómoda”, recuerda. En terapia apareció una frase que la atravesó: “Estás cumpliendo deseos que no son tuyos”. Fue el momento de hacerse cargo de lo que sentía. Cerró la puerta del quirófano y comenzó a imaginar otra vida.
En ese proceso también apareció Martín, profesor de Educación Física y artista circense. Se conocieron a través de una coincidencia casi cinematográfica: compartían tratamiento por escoliosis con la misma profesora. Él entrenaba con zancos y malabares en plazas cercanas; ella lo veía desde la ventana del hospital. El cruce llegó. Y fue inmediato.

Cuando comenzaron a hablar de sus mundos, Mónica sintetizó lo que sentía con una frase que hoy define su historia:
“Vos trabajás desde el placer con la gente… yo desde el dolor”.
No fue una decisión sencilla. Dejar una carrera consolidada implicó enfrentar mandatos familiares y distancias dolorosas. “Fue el anticristo”, describe al recordar la reacción en su entorno. Pero la convicción pudo más.
Juntos decidieron construir algo propio. Así nació Arte en Circo, un proyecto de circo-teatro que combina humor, juego, contenido educativo y emoción. Desde 2004 comenzaron a recorrer provincias con programas culturales y educativos. Han trabajado con escuelas, hospitales, cárceles, residencias de adultos mayores y espacios comunitarios. Participaron en proyectos con ministerios, realizaron giras por distintas regiones y hoy sostienen una propuesta autogestiva que los lleva por todo el país.

Sus espectáculos están pensados principalmente para el público familiar e infantil, pero atraviesan edades y contextos. “El arte también sana”, sostienen. Y defienden la idea de que la cultura debería ser considerada esencial, especialmente después de la pandemia y su impacto en la salud mental.
Hoy viven del arte. Crean, viajan, enseñan y construyen redes con otros espacios culturales. Lejos del quirófano, pero más cerca de lo que sienten propio.
La historia de Mónica no es la de alguien que “abandonó” una profesión. Es la de alguien que decidió habitar su deseo. Y junto a Martín, transformó esa decisión en un proyecto de vida.
Arte en Circo puede seguirse en Instagram como @arteencirco, donde comparten giras, funciones y nuevas creaciones que continúan ampliando su camino.

