Contra los depredadores del campo: el proyecto de un cordobés que produce perros protectores de rebaños
- Telediario Digital
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Ante los ataques de pumas, zorros y perros asilvestrados que afectan a productores ovinos de distintas regiones del país, un criador cordobés apuesta por una alternativa poco conocida en Argentina: perros protectores de ganado. Se trata de razas especializadas capaces de convivir con las majadas y disuadir a los depredadores.
Los ataques de depredadores se convirtieron en un problema creciente para muchos productores ovinos de Argentina, especialmente en regiones como la Patagonia. Frente a esta realidad, el cordobés Mario Medina decidió impulsar en el país la cría de Perros Protectores de Ganado (PPG), animales especialmente preparados para convivir con las majadas y defenderlas de amenazas como pumas, zorros o perros asilvestrados.

Medina, que además de productor fue periodista especializado en motorsport y cubrió durante años el campeonato mundial de MotoGP, decidió cambiar de vida y vincularse al campo. “Un día me cansé de viajar y entendí que la vida pasa por otro lado”, explicó. Con raíces familiares ligadas al ámbito rural, comenzó con la cría de ovejas de raza Hampshire Down y luego incorporó Texel, hasta que decidió apostar también a los perros guardianes.
Entre las razas que trabaja se destacan el Pastor Maremmano Abruzzese, originario de Italia, y el Mastín Gran Pirineo, de origen francés. Ambas tienen siglos de historia acompañando rebaños en Europa y se caracterizan por su fuerte instinto protector. “Son animales rústicos, seguros y muy centinelas. Según el tipo de ladrido, uno ya sabe si hay un problema en el campo o en el corral”, señaló.

A diferencia de los perros de trabajo tradicionales, estos guardianes no se entrenan con métodos clásicos. “Los PPG no se adiestran: se improntan. Eso significa que desde pequeños se los integra con el animal que deben proteger. El instinto ya viene en su ADN”, explicó Medina. De ese modo, los perros se integran a la majada y actúan disuadiendo amenazas, ya sea desde el exterior del rebaño o desde el centro del grupo.
Los animales son imponentes: pueden medir entre 80 y 90 centímetros a la cruz, alcanzar hasta 1,70 metros cuando se paran en dos patas y pesar entre 45 y 55 kilos en su etapa adulta. Según el criador, lo ideal es contar con un perro cada 80 o 90 ovejas o cabras, ya que trabajan las 24 horas custodiando el rodeo.

Aunque todavía son poco comunes en el país, Medina estima que en Argentina hay apenas unos 100 perros protectores de ganado. Incluso asegura que los únicos ejemplares de Maremma y Gran Pirineo con registro oficial del Kennel Club Argentino pertenecen a su criadero. El valor de un cachorro varía según la línea genética: mientras los de exposición rondan el millón de pesos, los de trabajo pueden costar tres o cuatro veces más.
Actualmente, los perros criados en Córdoba ya trabajan en distintos sistemas productivos del país protegiendo ovejas, cabras y gallinas ponedoras, y el proyecto comenzó a expandirse hacia el exterior. Para las próximas camadas hay animales comprometidos para productores de Uruguay, Colombia, Ecuador y Estados Unidos.

La experiencia también despertó interés en el sur argentino, donde los ataques de perros asilvestrados generan fuertes pérdidas económicas. Medina incluso ofreció enviar cachorros o genética para inseminación. “Lo de Tierra del Fuego es complejo, pero estamos a disposición para aportar genética y recuperar la funcionalidad original de estas razas”, afirmó.
En un contexto donde la depredación se vuelve un problema creciente para la ganadería ovina, los perros protectores vuelven a aparecer como una herramienta antigua que podría ganar protagonismo en el campo argentino.

