Chile en emergencia: incendios fuera de control y una tragedia que golpea al país
- Telediario Digital
- hace 6 horas
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Los incendios forestales que avanzan sobre zonas rurales y urbanas ya dejaron al menos 19 personas fallecidas y más de 50 mil evacuados. Las regiones del Ñuble y Biobío concentran el mayor impacto, con miles de viviendas afectadas y un escenario que expone límites estructurales en la respuesta ante desastres.
Chile atraviesa una de las emergencias más graves de los últimos años. Los incendios forestales que se desataron durante el fin de semana avanzaron sin control y ya dejaron un saldo de al menos 19 personas fallecidas, miles de evacuados y localidades enteras afectadas por el fuego, que en varios casos superó la interfaz forestal y alcanzó zonas urbanizadas.
Las regiones más golpeadas son el Ñuble y el Biobío, donde el avance de las llamas obligó a evacuaciones masivas, cortes de rutas y la instalación de albergues de emergencia. Según datos oficiales, más de mil viviendas resultaron dañadas o destruidas y otras cientos permanecen bajo evaluación para determinar si podrán ser habitadas nuevamente.

En diálogo con Isidora Henríquez, periodista chilena, el panorama es desolador. “No estamos hablando solo de incendios forestales: el fuego llegó a zonas urbanas y el número de víctimas sigue creciendo”, advirtió.
Las imágenes que circulan desde el sur del país muestran barrios enteros reducidos a cenizas y familias que lo perdieron todo en cuestión de horas.
Actualmente funcionan al menos 19 albergues y hay más de 50 mil personas evacuadas en todo el país. En paralelo, se desplegó un operativo inédito con más de 70 aeronaves y brigadas terrestres que intentan contener los focos activos en condiciones climáticas extremas.

Las autoridades aún no confirmaron el origen de los incendios.
“Primero hay que controlar el fuego; recién después se podrá investigar qué los provocó”, explicó Henríquez.
Sin embargo, en las zonas afectadas crecen las sospechas de intencionalidad, alimentadas por la velocidad con la que se propagaron las llamas.
Las altas temperaturas —con picos cercanos a los 35 grados—, la sequedad del ambiente y los fuertes vientos conformaron un combo explosivo que volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad estructural de amplias regiones del país frente al cambio climático.

Más allá de la emergencia inmediata, el impacto social es profundo: miles de familias quedaron sin vivienda, se paralizaron actividades productivas y se afectaron economías locales ya debilitadas.
En este contexto, el presidente de Gabriel Boric decretó estado de catástrofe y se activaron alertas sanitarias y toques de queda nocturnos para evitar nuevos riesgos y posibles saqueos.
El desafío que viene será la reconstrucción. Chile ya arrastra antecedentes recientes de incendios devastadores y procesos de recuperación lentos, lo que abre interrogantes sobre los recursos, los plazos y la coordinación política en un país que, año tras año, vuelve a enfrentarse a emergencias cada vez más severas.

