Carne, pollo y cerdo: precios en alza y un bolsillo cada vez más ajustado
- Telediario Digital
- hace 14 minutos
- 2 Min. de lectura
Mientras el pollo sigue siendo la opción más económica, el mercado cárnico vuelve a mostrar señales de presión. Referentes del sector advierten que se vienen nuevos aumentos, en un contexto de bajo consumo y menor oferta de hacienda.
El precio de la carne vuelve a ubicarse en el centro de la preocupación cotidiana. En los últimos meses se registraron aumentos sostenidos en distintas proteínas, en un escenario donde el consumo no termina de recuperarse y el poder adquisitivo sigue siendo el principal límite para las familias.

Según referentes del sector, la carne de pollo acumuló una suba cercana al 25% desde fines de diciembre y mediados de enero. Aun así, continúa siendo la alternativa más accesible y, por ahora, sus ventas no mostraron una caída significativa.
“Es lo que todavía se puede consumir dentro de todo”, señalaron desde el comercio minorista.
La carne vacuna, en tanto, se mantiene estable en niveles de consumo, aunque con un contexto mucho más frágil. Desde el sector advierten que se anticipan nuevas subas en los próximos días, impulsadas por la menor disponibilidad de ganado y por el impacto de la exportación, que vuelve a tensionar la oferta destinada al mercado interno.

El consumo de carne porcina aparece como el más afectado: si bien no se desplomó, registra una merma mayor frente a otras proteínas.
“Hay gente a la que directamente no le alcanza para comprar carne”, reconocen desde el rubro, reflejando una realidad que se repite en distintos puntos del país.
Desde una mirada federal, el escenario golpea con más fuerza en el interior: costos logísticos más altos, menor rotación y consumidores cada vez más selectivos. Las economías regionales sienten el impacto de un mercado interno débil, mientras los precios siguen moviéndose por variables que no siempre contemplan la realidad de las provincias.
Por ahora, no hay un porcentaje confirmado de incremento para la carne vacuna, aunque en el sector estiman que podría ubicarse en torno al 5%.
Un nuevo ajuste que, de concretarse, volverá a poner en jaque al consumo y al tradicional ritual del asado, cada vez más espaciado en la mesa de los argentinos.

