Cada vez más cordobesismo y menos peronismo
- Telediario Digital

- hace 17 horas
- 5 Min. de lectura
Por Guillermo Geremía

Según la Real Academia Española el término “ismo” define a sustantivos que suelen identificar a ‘doctrina’, ‘sistema’, ‘escuela’ o ‘movimiento’. ¿Qué define hoy en nuestra provincia mediterránea ese “ismo” enganchado a cordobés o Perón?
José Manuel de la Sota logró en 1999 salir de perdedor en su intento por ser Gobernador apelando a “Unión por Córdoba” como marca electoral pero no abandonó plenamente sus convicciones justicialistas en el ingreso a, la por entonces, ‘Casa de las Tejas’. A un cuarto de siglo de aquel logro en las urnas, el Partido Justicialista se fue alejando cada vez más de la fuente donde cada vez emerge menos el manantial de la ideas peronistas.
Tras el apoyo a la Reforma Laboral impulsada por el Gobierno de Milei, ya sea por acción u omisión, el justicialismo que ejercen Llaryora y lo queda de influencia de Schiaretti es un limón exprimido al cual no se le puede sacar más jugo. Tampoco se reconoce el gusto peronista en la abstención para bajar la edad de imputabilidad en caso de menores que cometen delitos. En el altar de ‘la sociedad lo pide en esta hora’ parece estar arriando las pocas banderas identitarias que le quedan.
“Mal nacidos, usaron de nuestro peronismo para ‘desperonizar al peronismo” , publicó en sus redes sociales Hayde Giri, sin ahorrar adjetivos descalificativos para el ex gobernador Juan Schiaretti, su esposa Alejandra Vigo –actual senadora nacional- y Martín Llaryora, titular del Departamento Ejecutivo provincial. Aunque se sabe que no son iguales los metió en la misma bolsa, quien fuera representante cordobesa en una banca en la Cámara Alta del Parlamento Nacional y antes Secretaria General del gobierno de José Manuel De la Sota en 2002. El crítico mensaje de la médica no fue el único en hacerse sentir contra el actual gobierno cordobés en su rol de ‘dador de gobernabilidad’ al economista libertario Javier Milei que acaba de cruzar el meridiano de su Presidencia.
“Uno entiende la gobernabilidad y el ‘pelear por Córdoba’, pero tiene que haber un límite. La columna vertebral del peronismo ha sido la clase trabajadora y esta reforma no reconoce ni un solo derecho laboral”, aseguró en declaraciones radiales Tania Kyshakevich, ex legisladora provincial, presidenta del Frente Renovador peronista (massismo) y autodefinida como heredera de las ideas delasotistas. Algunos son más determinantes aún.
Como el vecinalista histórico riocuartense Lucas Castillo que sentencia “en estas condiciones el peronismo cordobés está agotado. Es muy probable que la bandera de la provincia en dos años, cambie. Les vengo advirtiendo a los muchachos de la Municipalidad (de Río Cuarto) que el mileísmo viene haciendo bien las cosas”. Palos porque bogas, palos porque no bogas. ¿Hacia dónde tiene que remar el peronismo de Córdoba?

En la última elección a gobernador Martín Llaryora tuvo que apostar a separar a Juntos por el Cambio para conseguir un trabajado triunfo en las urnas contra Luis Juez. Ahora el Senador policromático se pasó a las Fuerzas del Cielo y de ser ‘el elegido’ será nuevamente una amenaza en las ya no tan lejanas urnas. El peronismo cordobesista ha conseguido muy poco de los libertarios como retribución de tanto apoyo dado para herramientas claves de legislación que consiguió y utilizó La Libertad Avanza. 5.000 mil millones de pesos mensuales para la Caja de Jubilaciones y la promesa que serán 10; más la firma para que Córdoba se endeude en otros U$S 800 millones de dólares, garantía que no le va a faltar plata para obra pública y pagar los sueldos provinciales hasta las elecciones provinciales del 2027. En la nueva crisis que habita la Argentina no parece poca cosa.
“Me cuesta definir al peronismo como un corpus único. Martín Rodríguez (analista político) me respondió que no hay un solo peronismo, hay muchos. Las críticas al peronismo de Córdoba se las podría aplicar al peronismo de todas las provincias”, aseguró en su paso por Río Cuarto el periodista y escritor de la docta Juan Cruz Varela Taborda. Estuvo en el Concejo Deliberante, en estos tiempos de peronismo en ebullición, para presentar su libro “Obregón Cano, el equilibrista de Perón”, que refiere al único gobernador nacido en la hoy capital alterna de Córdoba y que fuera desplazado por el ‘Navarrazo’ en 1974. “Las motivaciones de Obregón Cano y de Atilio López evidentemente fueron populares, pero en 9 meses no pudieron llevarlas adelante.
Hay medidas en los últimos gobiernos (De la Sota-Schiaretti-Llaryora) que son populares, pero que no hubo ni hay, luego del gobierno de Obregón Cano uno que defendiera esas banderas populares”, define Taborda Varela, metiendo baza en el debate que envuelve al peronismo cordobesista en particular y al Partido Justicialista en general.
Llaryora con cambios en el gabinete provincial y nuevas acciones que buscan agrietar la relación entre De Loredo y Juez ya largó la campaña por la reelección. Empoderó a Siciliano y Rodio para que sean alternativa para la Intendencia de la ciudad de Córdoba y que potencie el voto siempre esquivo en el mayor centro urbano provincial. El impedimento de Paserini para reelegir (ya fue vice Intendente con Llaryora) suma incertidumbre al resultado electoral. Los números que hoy tiene el Panal dan cuenta que, cualquier candidato que represente a Milei, puede alzarse con el apetecido tercer distrito electoral de Argentina. Tampoco lo salvaría la desgracia libertaria ya que elevaría las acciones del candidato peronista no cordobesista que todavía no se sabe quien será.

Una vuelta de tuerca de la anécdota reversionada con originalidad y picardía por el secretario general del gremio mercantil de La Pampa bien podría ser un mensaje para el peronismo extraviado de su camino.
Rodrigo Genoni contó que “una vez una persona muy religiosa que vivía cerca del mar cuando hubo un terremoto un montón de gente caminando pasó frente a su casa advirtiéndole que viene un tsunami y te va a llevar. Y les respondió ‘yo creo en Dios y me va salvar. La misma frase le dio al chofer de un ómnibus que lo invitó a subir cuando empezó a subir el agua, a un bote con la mitad de la casa inundada y por último a un helicóptero cuando ya estaba en el techo de la vivienda. Finalmente el tsunami lo mató. Cuando llega al cielo le reprocha al Señor que no lo salvó habiendo sido tan creyente. Dios le dijo, te mande un colectivo, una lancha y un helicóptero y los rechazaste”.
En un sentido distinto al cual el sindicalista remitió la historia, por los múltiples mensajes que están dando de diferentes sectores advirtiendo lo que el modelo libertario implica y que la mayoría de la ciudadanía no pareciera estar advirtiendo. Tampoco el peronismo está registrando los múltiples avisos que les mandan los sectores desencantados con el actual presente de la Argentina y que no se sienten representados por ningún espacio o líder político, para que abandonen las divisiones, aparten sus intereses individuales y sinteticen un proyecto común que evite que el tsunami nos siga llevando. A la oposición al gobierno nacional sino cambia, le espera la misma respuesta de Dios al creyente.
El Partido Justicialista de Córdoba agotó, en casi tres décadas de ejercer el poder, su vocación por convencer a ciudadanos para que sigan sus principios e ideales. Ahora está obsesivamente dedicado a adaptarse a lo que los cordobeses quieren votar. Con un mar revuelto por la tormenta, el barco del peronismo se aleja de la realidad y a sus dirigentes cada vez le cuesta más brasear a ritmo para salvaguardarse en la isla del cordobesismo.
Así son las cosas.




