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Brasil: las diferencias políticas se saldan con masacres civiles

  • Foto del escritor: Telediario Digital
    Telediario Digital
  • 2 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

El pasado martes 28, el Gobernador del Estado de Río de Janeiro, Cláudio Castro, tomó una decisión irresponsable y fatal: ordenar a las fuerzas estaduales que atacaran un supuesto bastión del grupo narco “Comando Vermelho” en las favelas Alemão y Penha. ¿Resultado? Más de 160 muertos -se siguen contando hasta hoy-, policías atacados con drones explosivos (murieron 4), más de 80 detenidos. ¿El supuesto líder del Comando, “Doca”? Bien, gracias.



No es novedad que los grupos narco se están expandiendo peligrosamente por los principales países de América del Sur; ya habían hecho pie peligrosamente en Perú y Ecuador, pero las novedades en otros países son más que preocupantes. En Brasil se conocía que en el nordeste -particularmente en Ceará- un importante grupo estaba decidido inclusive a iniciar una “guerra de cárteles”. El llamado “Primer Comando de la Capital”, surgido en cárceles y centros de rehabilitación, tiene hoy una enorme presencia en San Pablo, Ceará y Río de Janeiro, pero se especula con una enorme presencia en la amazonía, Bolivia y Paraguay. Este grupo mantiene una relación conflictiva -a menudo llamada “guerra”- con el denominado “Comando Vermelho”, esparcido también por varios Estados, pero con fuerte presencia en las favelas de Río de Janeiro.

Detrás de este escenario -que da al Presidente de Estados Unidos de América, Donald Trump, un argumento sin igual para cuestionar a Petro, Maduro y Lula-, el bolsonarista Gobernador de Rio de Janeiro decidió emprender una tarea criminal con un claro objetivo: usar la preocupación social frente al creciente fenómeno narco para atacar al Presidente Lula.


En un reportaje concedido a medios de su ciudad, el Gobernador reconoció que la policía estadual -inclusive la Policía Militar- no tiene ni armas, ni ropas ni medios para atacar a grupos narco que poseen armamento de guerra, drones y ropas de combate que les permite confundir e infiltrarse. Ante la repregunta de periodistas, reconoció que “sólo el Gobierno federal (Lula) es quien conduce a la Marina, que tiene vehículos blindados con los que podríamos haber entrado con mejor cobertura a las favelas”. Si esto era así, ¿por qué se procedió a tamaña masacre, sin una organización visible ni preparación?


La única explicación posible es la cercanía del excéntrico Gobernador con el ex Presidente Bolsonaro. No se cansa de lanzar acusaciones contra Lula ante lo que él llama “la negativa federal de aplicar la GLO” (medidas extremas de seguridad utilizando las Fuerzas Armadas para tareas policiales). El Ministro de Justicia de Brasil, Ricardo Lewandowski, negó la veracidad de las acusaciones y expresó que “el Gobernador jamás nos adelantó que iba a realizar dicho operativo en Río de Janeiro”.


Lo concreto que hay en este momento es una enorme cantidad de muertos e incautación de 128 fusiles y ametralladoras, más decenas de detenidos. Dice el Gobernador que los muertos “son del grupo narco”, mientras que los únicos “inocentes asesinados” son los 4 policías atacados con drones explosivos. Mientras tanto, declaró estar “preocupado” porque ante “el tenor del ataque, detenciones e incautaciones provocadas”, los narcos volverían a la carga generando “más caos en una ciudad con mucha inseguridad”.



Aparentemente la jugada no le salió bien en ningún sentido: los vecinos de Río de Janeiro lo tildan de “asesino”, y el Gobierno Federal de “mentiroso” e “irresponsable”.

El miércoles 29, la Corte Suprema de Brasil exigió al Gobierno de Río de Janeiro que “explique los fundamentos y planes” que llevaron a la masacre en las dos favelas de esa ciudad. Muchos creen que es el paso previo a autorizar la destitución de un hombre que saltó de los cantos en las misas de los grupos carismáticos a una concejalía y de allí a la Vicegobernación, de la que ascendió al cargo superior ante la destitución del Gobernador.


Fue elegido por el PSC, pero ya en el poder saltó al Partido Liberal, alineándose con Jair Bolsonaro. No pudo haber elegido mejor momento para la irresponsable faena que ejecutó: Lula estaba acercando posiciones con Trump en la guerra comercial que el norteamericano había desatado hace unos meses. Ahora, Trump tiene argumentos para vincular la “amenaza de desestabilización narco en Brasil” con la “falta de controles” en las fronteras de Colombia y Venezuela, al tiempo que acusa a los líderes de esos países de ”amparar la generación de droga y liderar grupos narco”.



Mientras crece el número de muertos en Río de Janeiro y se agudiza el enfrentamiento político entre la izquierda del PT y la derecha bolsonarista, Donald Trump decidió engrosar la flota militar en el Caribe enviando al increíble portaaviones nuclear “Gerald Ford”.


Demasiado caro de movilizar para ir al Caribe a hacer turismo.


 

 

(*) Pablo M. Wehbe es doctor en Derecho, especialista en relaciones internacionales. Además es profesor en la Universidad Nacional de Río Cuarto y en la de Villa María. En televisión, es columnista del programa “Argentina en Noticias” de Telediario Televisión


 
 

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