Bolsitas de Nicotina: qué son y por qué crece la preocupación por su venta en kioscos
- Telediario Digital
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Se venden en kioscos y estaciones de servicio, tienen sabores dulces y contienen nicotina sintética. Especialistas advierten sobre su potencial adictivo y alertan por el vacío legal que hoy permite su comercialización sin una regulación específica.

Las bolsitas de nicotina irrumpieron con fuerza en el último tramo de 2025 en Argentina y ya forman parte del paisaje cotidiano en kioscos y shops de estaciones de servicio. Con envases coloridos y sabores que remiten a caramelos o chicles, contienen nicotina sintética, una sustancia altamente adictiva. Para especialistas en tabaquismo, se trata de una nueva estrategia de la industria para captar consumidores, especialmente jóvenes.
“El packaging es simpático y está más cerca de las golosinas que del sector del tabaco. Es una manera peligrosa de confundir”, advierte el neumonólogo Daniel Buljubasich.
Las llamadas nicotine pouches o snus blanco se colocan entre la encía y el labio, liberando nicotina de forma directa y veloz. Aunque no contienen tabaco en hoja, sí incluyen nicotina producida en laboratorio, lo que les permite presentarse como “libres de tabaco”.
La nicotina es la sustancia responsable de la dependencia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), puede aumentar la presión arterial, acelerar el ritmo cardíaco y elevar el azúcar en sangre. En adolescentes y mujeres embarazadas, el riesgo es mayor: puede afectar el desarrollo cerebral, la memoria y el control de impulsos.
“Es una de las sustancias más adictivas que se conocen. Actúa muy rápido en el cerebro”, sostiene Buljubasich. El especialista advierte que, aunque aún no hay estudios de largo plazo sobre estas bolsitas, ya se prevén lesiones en la cavidad bucal y un fuerte potencial de dependencia.

En Argentina, la Ley 26.687 regula la publicidad, promoción y consumo de productos de tabaco. Sin embargo, las bolsitas de nicotina no están mencionadas de manera explícita. Ese vacío normativo permite su venta bajo la etiqueta de “producto sin tabaco”, aun cuando contienen nicotina.
Mientras algunas provincias analizan actualizar su legislación para incorporar vapeadores y nuevos sistemas de consumo, el mercado avanza más rápido que la regulación. “Cuando se logra modificar la ley, la industria ya lanzó otros productos”, advierte el especialista.

El debate también se da en términos sanitarios. Algunos sectores plantean la reducción de daños frente al cigarrillo tradicional. Pero para Buljubasich la postura es clara: “Todo lo que tiene que ver con nicotina es perjudicial. No existe un producto saludable en este terreno”.
Sin humo ni combustión, pero con sabor y marketing dirigido a públicos jóvenes, las bolsitas de nicotina plantean un nuevo desafío cultural y sanitario. La discusión ya no es solo médica, sino también regulatoria: cuánto tarda el Estado en actualizar las normas frente a productos que mutan más rápido que las leyes.

