“Ahora aparece otro desafío: cómo volver a la escuela, cómo reconstruir un espacio que debería ser seguro”
- Telediario Digital
- hace 4 horas
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Tras el ataque en una escuela de San Cristóbal, especialistas advierten sobre fallas en la prevención, señales que no se detectan a tiempo y un problema que excede al caso puntual.

El ataque en la escuela de San Cristóbal, donde un adolescente de 15 años mató a un compañero de 13, volvió a poner en foco un problema que crece en silencio: la violencia en el ámbito escolar y las dificultades para prevenir hechos extremos.
En diálogo con Telediario Federal, el especialista en convivencia escolar Alejandro Castro Santander advirtió que, aunque aún no hay certezas sobre el detonante del caso, es necesario evitar simplificaciones. “Se dispara rápidamente la idea de bullying, pero no siempre es la causa. Hay múltiples factores: problemas de salud mental, conflictos familiares, necesidad de reconocimiento o incluso acceso a armas”, explicó.
El experto remarcó que muchos de estos episodios presentan señales previas. Entre ellas, mencionó la autolesión, el aislamiento o la ideación suicida. “Cuando uno analiza el perfil de estos casos, aparecen indicadores que podrían haber sido detectados. El problema es que muchas veces se actúa tarde o directamente no se actúa”, sostuvo.
Más tensión social, más dificultad en las escuelas
Castro Santander también planteó que no necesariamente hay más violencia que antes en términos estadísticos, pero sí un contexto más complejo. “Hay más crispación social, más desorden, más dificultades para establecer autoridad y más conflictos con las familias”, señaló.
En ese sentido, explicó que la violencia escolar sigue siendo mayormente “cara a cara” y no exclusivamente digital, aunque las redes sociales amplifican los conflictos. Además, cuestionó algunos datos difundidos sin rigor: “No es cierto que siete de cada diez alumnos sufran bullying. Las cifras reales son mucho más bajas, pero eso no quita gravedad al problema”.
La clave: dejar de reaccionar y empezar a prevenir
Uno de los puntos más críticos del análisis fue la falta de políticas preventivas. “Somos reactivos. Esperamos a que pase algo para recién actuar”, advirtió. Y fue más allá: planteó la necesidad de trabajar en lo que definió como “pre-prevención”, es decir, intervenir antes de que aparezcan los conflictos.
“Tenemos herramientas, pero no hay programas integrales sostenidos en el tiempo. Falta una estrategia clara, tanto a nivel nacional como provincial”, indicó.
El desafío después del horror
Tras un hecho de estas características, el foco también se traslada a la reconstrucción del vínculo escolar. “Ahora aparece otro desafío: cómo volver a la escuela, cómo reconstruir un espacio que debería ser seguro”, explicó.
Mientras la investigación judicial avanza, el caso de San Cristóbal reabre un debate incómodo pero necesario: si la violencia escolar puede prevenirse o si el sistema sigue llegando siempre después de la tragedia.

